Cuando los kurdos sirios que combaten contra el Estado Islámico (EI) le advierten a Gran Bretaña y Estados Unidos que sus bombardeos no frenan a los islamistas y se necesitan “botas en el terreno”, la policía británica está en máxima alerta ante el temor de que un “yihadista” solitario cometa un atentado, influenciado por la propaganda del EI en las redes sociales.
La policía ha aumentado las patrullas y la búsqueda en casas, vehículos y la investigación de personas, mientras oficiales especializados visitan a ciudadanos con una visión radical del Islam o que han viajado a Siria, incluidos en convoy humanitarios. El gran temor es a un atentado con tecnología primaria, por un solo terrorista, como la decapitación del soldado británico Lee Rigby en Woolwich, en mayo pasado, por dos nigerianos convertidos en nombre de Al Qaeda. El alerta actual es severa en el reino, lo que significa que un atentado es “altamente probable”.
Los servicios secretos están inquietos porque ayer se sumó el Talibán paquistaní al Estado Islámico , tras un llamado a olvidarse de las diferencias que lo separan, porque tienen “un enemigo común”.
Después de la aparición de violentos ataques a animales domésticos como perros y gatos y a animales silvestres que parecen rituales, incluyendo mutilaciones, los detectives británicos quieren saber si llevan el ADN de los islamistas.
Omar Hussein, un ex guardia de un supermercado Morrison y hoy yihadista, llamó a los musulmanes la semana pasada a unirse al autoproclamado califato. Pero intimó a los que no pueden hacer el viaje, a que lleven la “Yihad” o guerra santa al país donde viven.
El llamado se produce cuando el yihadí “John”, con acento de Londres, ejecutó -uno a uno- a los dos periodistas norteamericanos Steven Sotloff y James Foley, y a los rehenes británicos David Haines y Alan Henning. El primer ministro David Cameron ha ordenado a sus servicios secretos encontrarlo y traerlo a Gran Bretaña “vivo o muerto”.
Los ataques aéreos británicos al EI en Irak se habían detenido estos últimos días para respetar la festividad musulmana de Eid al Adha pero el Estado Islámico ya alzó ayer su bandera negra de victoria sobre Kobane, la ciudad kurda, a pocos metros de la frontera turca. Los kurdos se preguntan cuál es la estrategia occidental para frenar a este movimiento, que se expande sin detenerse en Irak y Siria.
Dos semanas atrás, el Pentágono amplió sus bombardeos a Siria pero hasta ahora no han conseguido detener su avance. Los kurdos están pidiendo a Turquía, su histórico adversario, que les permitan recibir armas extranjeras a través de sus fronteras.
El problema para David Cameron es que ya se ha iniciado la campaña electoral para las elecciones generales británicas del mes de mayo. No quiere ver soldados británicos muriendo en manos del Estado Islámico en Irak y Siria, donde hasta ahora no tiene mandato parlamentario para intervenir.