Los combates en la ciudad siria de Alepo, donde aún permanecen cientos de civiles atrapados, lejos de apagarse siguen en aumento pese al alto el fuego existente. Durante la madrugada de ayer, las fuerzas del régimen de Bashar Al Assad y grupos rebeldes libraron violentos combates en la periferia de la ciudad.
Los enfrentamientos coinciden con la intensificación de los esfuerzos diplomáticos para restablecer la tregua en Siria, con conversaciones previstas para hoy en Berlín.
En Alepo, el principal escenario bélico desde hace varias semanas, una coalición de grupos rebeldes llamada “Fatah Halab” (“La conquista de Alepo”) lanzó ayer una ofensiva contra los barrios occidentales, controlados por el gobierno. Se trata de los combates “más violentos en desde hace más de un año”, aseguró el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Rahman.
“No creo que los bombardeos vayan a cesar, porque la decisión de pararlos no está en las manos de Assad, sino en las de su aliado ruso”, dijo Mahmud Sendeh, un militante de 26 años que vive en uno de los barrios controlados por los rebeldes, en referencia al presidente sirio.
Más de 270 personas han muerto en los últimos 12 días en la ciudad, dividida en sectores rebeldes y gubernamentales. Desde 2012, la segunda ciudad de Siria está dividida en dos por una línea de separación entre las partes controladas por el régimen y las controladas por los rebeldes.