El avión de carga que se estrelló ayer poco después de despegar del aeropuerto de Juba, capital de Sudán del Sur, provocando la muerte de al menos 36 personas, no estaba en condiciones de volar según declaró el constructor ucraniano Antonov.
El aparato se estrelló poco después del despegue en una zona de viviendas rurales en una pequeña isla del río Nilo Blanco, a unos 800 metros de la pista del aeropuerto.
La aeronave, fabricada en la Unión Soviética (URSS) en 1971 y matriculada en Tayikistán, ex república soviética de Asia Central, “no debía estar en servicio puesto que los procedimientos” concernientes a la renovación y mantenimiento “previstos por la reglamentación no fueron seguidos (...), comprendidos aquellos cuyo objetivo es garantizar la seguridad”, precisó el constructor en un comunicado.
El avión había sido ensamblado en Tashkent, capital de Uzbekistán, que al igual que Ucrania integraba la URSS.
Estaba registrado en Tayikistán y su tripulación estaba integrada por ciudadanos de Armenia, otra ex república soviética. La diplomacia armenia confirmó que cinco de sus ciudadanos fallecieron en el accidente.
“Antonov controla el estado de sus aviones donde sea que se encuentren y brinda recomendaciones en lo que concierne al mantenimiento y los trabajos a realizar con el objetivo de prolongar su vida útil”, explicó una responsable del constructor aeronáutico.
“Después, son las autoridades del país respectivo las que deciden” el camino a seguir, añadió.
En el caso del avión de carga que se estrelló en Juba, Antonov se encontraba en contacto con las autoridades tayikas, según la misma fuente.
Según el responsable de la Cruz Roja, todas las víctimas se hallaban a bordo del aparato y no ha habido heridos en tierra. A unas decenas de metros de los restos del avión se veían casas intactas.
Varios medios de comunicación locales, entre ellos la emisora de la ONU Radio-Miraya, dieron cuenta de hasta 40 muertos, sin citar fuentes.