Entre las montañas de Málaga, provincia de España, existe una aldea que durante casi medio siglo permaneció abandonada. El Acebuchal tuvo habitantes, campos cultivados y una ubicación estratégica en una antigua ruta entre Granada y la costa hasta que los conflictos de la posguerra cambiaron por completo su historia.
En 1949 sus últimos habitantes dejaron el lugar y las casas quedaron vacías. Recién en 1998 comenzó un proceso de reconstrucción que terminó transformando aquellas ruinas en una pequeña comunidad de 33 viviendas y en un destino de turismo rural.
Por qué El Acebuchal quedó abandonado
La aldea pertenece administrativamente al municipio de Cómpeta, aunque se encuentra muy cerca de Frigiliana y el acceso habitual se realiza desde esa localidad.
Su historia es mucho más antigua que el abandono. El Acebuchal surgió en torno a una ruta utilizada por arrieros que viajaban entre Granada y Málaga, y llegó a reunir a unas 200 personas dedicadas principalmente a la agricultura, la ganadería y diferentes oficios vinculados con la montaña.
Durante la posguerra española, la zona quedó asociada con el movimiento de los maquis, guerrilleros antifranquistas que operaban en las sierras.
Las autoridades sospechaban que algunos habitantes podían proporcionarles alimentos o refugio. La presión sobre la población terminó provocando el desalojo del caserío y, en 1949, El Acebuchal quedó completamente vacío.
Las casas comenzaron lentamente a deteriorarse y la vegetación avanzó sobre las calles.
La familia que decidió regresar en 1998
El cambio comenzó 49 años después. En 1998, Antonio García Sánchez (conocido como “El Zumbo”) y su esposa Virtudes Sánchez comenzaron a recuperar las propiedades familiares. El proyecto no consistió en una restauración rápida: buena parte de las construcciones eran apenas ruinas.
Al principio tampoco disponían de comodidades básicas. La aldea pasó los primeros años de reconstrucción sin red de agua y electricidad, servicios que llegarían más adelante.
A medida que avanzaban las obras, otros propietarios y descendientes de antiguos vecinos también comenzaron a restaurar sus casas.
El objetivo fue conservar buena parte de la estética tradicional: fachadas blancas, calles estrechas, piedra y construcciones integradas al paisaje de la sierra.
De “pueblo fantasma” a destino rural
Actualmente El Acebuchal cuenta con 33 viviendas y varias de ellas se utilizan como casas y alojamientos rurales.
También aparecieron propuestas gastronómicas y servicios destinados a quienes recorren el área del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama.