El Tribunal Supremo español admitió ayer una demanda de paternidad presentada por una mujer belga contra el rey Juan Carlos de Borbón, padre del actual rey de España, Felipe VI, lo que abre un nuevo escándalo en torno a la corona española.
El Tribunal Supremo español admitió ayer una demanda de paternidad presentada por una mujer belga contra el rey Juan Carlos de Borbón, padre del actual rey de España, Felipe VI, lo que abre un nuevo escándalo en torno a la corona española.
La demanda, que pertenece a la ciudadana belga Ingrid Jeanne Sartiau, de 48 años, “cumplía con los requisitos legales”, según fuentes del tribunal citadas por la prensa española.
El pleno de la Sala Civil del Supremo, formado por 12 magistrados, también estudió otra demanda, la del catalán Alberto Solá Jiménez, que fue rechazada, de acuerdo con la misma fuente.
Juan Carlos I accedió al trono en noviembre de 1975 y abdicó en junio del año pasado a favor de su hijo Felipe VI, lo que supuso la pérdida de la inviolabilidad que le reconocía la Constitución española. Sin embargo, menos de un mes después de dejar su cargo, el Congreso español ya había aprobado su aforamiento, lo que implica que sólo puede ser juzgado por el Tribunal Supremo.
Las demandas habían sido rechazadas previamente por los juzgados de primera instancia ante la inviolabilidad de la figura del monarca establecida por la Constitución en medio del vacío legal creado hasta su aforamiento.
Desde el Palacio de la Zarzuela declinaron hacer declaraciones en torno a la decisión judicial, que los medios locales dicen que “respetan”.
Por su parte, Sartiau, que dice ser hija ilegítima de Juan Carlos I, celebró la decisión judicial a través de Facebook, donde colgó una foto de su supuesto padre sonriendo. La demandante ya pidió una prueba de ADN del ex monarca pero el tribunal debe resolver aún si admite o no la prueba. El rey Juan Carlos deberá responder a la demanda y luego habrá una audiencia pública que podría ser a puerta abierta o cerrada, y que podría incluir un interrogatorio al ex monarca, algo inédito en la historia democrática de España.
Un acuerdo previo entre las partes es la única forma de evitar esta situación que dañaría aún más la imagen y el reinado de Juan Carlos I, quien previo a su abdicación se vio envuelto en numerosos escándalos. El más grave, del que aún no se ha podido desmarcar, es el caso de corrupción del Instituto Nóos, por el que será juzgada su hija menor, la infanta Cristina, y su marido, Iñaqui Urdangarín, quien utilizó la influencia del entorno de la monarquía para apropiarse de cerca de seis millones de euros de fondos públicos.
El declive de Juan Carlos I comenzó cuando tuvo que pedir perdón a los ciudadanos españoles por un costoso viaje de caza de elefantes en Botswana en el peor momento de la crisis económica. Cuando el monarca ya se había disculpado, la prensa europea reveló imágenes y dio detalles de una supuesta amante del rey Juan Carlos, una alemana llamada Corinna zu Sayn-Wittgenstein, 28 años más joven que él.