Aceite de oliva: los precios no repuntan a pesar de la menor producción
Se ambicionaba que con una cosecha más baja a la esperada los industriales subieran el valor pagado al productor.
Aceite de oliva: los precios no repuntan a pesar de la menor producción
Foto:
Aunque unas semanas atrás se hablaba de una cosecha aceptable de aceitunas, ahora productores e industriales coinciden en que, si bien deberá esperarse unos 30 días más para tener datos certeros, todo apunta a que sería inferior a la del año pasado, cuando la elaboración de aceite de oliva sufrió una baja. Con un mercado interno alicaído, la apuesta está en las exportaciones, que se han sostenido, aunque el precio ha disminuido porque España ha tenido una superproducción.
Mario Bustos Carra, gerente de la Federación Olivícola de Mendoza, comentó que la cosecha ha sido más baja de lo que se anticipaba y que en esto han incidido factores climáticos, pero también la falta de atención de los cultivos por la pérdida de rentabilidad. Es que el olivo experimenta la vecería, es decir, un año produce mucho y al siguiente poco, por lo que en el pasado se realizaban labores culturales para suavizar esta variación.
En este sentido, Juan Carlos García Zuloaga, presidente de la Cámara Olivícola de Mendoza, explicó que este fenómeno natural puede moderarse utilizando fertilizantes, realizando una buena poda, curando las plantas, pero se trata de tareas que en tiempos de crisis se van dejando de lado.
"Si un año no podás bien, otro no fertilizás y otro no curás se genera una espiral descendente y cada año la planta produce menos. A eso se suma que Mendoza tiene un corrimiento climático que está incidiendo, en algunos casos de modo bastante notorio, en que las producciones sean más bajas", señaló García Zuloaga.
Bustos Carra destacó que la calidad es buena, pero la cantidad menor a la que se había previsto -que ya era reducida-, aunque consideró que deberá esperarse otro mes para tener una cifra más certera de la producción nacional. De todos modos, indicó que la merma se observa en las principales provincias productoras del país: Catamarca, La Rioja, Mendoza y San Juan (aunque en esta última ha habido mejores resultados). Y agregó que la baja sería con respecto a 2018 y 2017, que no fueron los mejores años.
García Zuloaga, por su parte, planteó que unas semanas atrás algunos industriales hablaban de una buena producción, porque de esta manera ofrecen un precio menor, y resultó que este año se ha producido menos que en 2018, cuando las empresas no sólo elaboraron menos aceite de oliva, sino que tuvieron que traer aceitunas de otras provincias porque no había disponibilidad de materia prima.
Precios internacionales
Si bien la producción local viene disminuyendo porque, debido a la pérdida de rentabilidad, muchos pequeños productores abandonan las fincas o las venden y se convierten en barrios privados, 2019 parecía presentar un escenario favorable para el sector, ya que la devaluación favorecía la competitividad en el mercado externo, lo que podía tener un impacto positivo en toda la cadena. Pero España tuvo una superproducción y el precio internacional cayó.
Gabriel Guardia, gerente de Olivícola Laur, comentó que empezaron el año con mucha expectativa porque, después de un largo tiempo, el sector volvía a ser competitivo en el exterior y Brasil se había mostrado interesado en comprar nuevamente aceite de oliva argentino y en buenas cantidades.
"Sabíamos que no había mucha aceituna, pero igual pensábamos que había más de lo que hay. Teníamos armado un esquema de precios para comprar aceituna para Brasil y en el corto andar, la semana pasada, se desplomaron los precios internacionales.
Estábamos en 3.200 dólares la tonelada y pasó a 2.700 o 2.600. Entonces, el mercado brasilero le empieza a comprar otra vez a Portugal y España, y nos deja de comprar a nosotros", comentó con evidente frustración.
Si bien podría considerarse que se trata de factores ajenos, Guardia destaca que esta es su campaña de molienda número 24 y que ninguna ha estado exenta de sorpresas. Y atribuye estos cambios repentinos de contexto a la falta de previsibilidad del país, que impide hacer planes con 6 meses de antelación. Así, enumeró que un día el dólar sube y al siguiente baja, se cierran y abren importaciones, se suman impuestos, y este tipo de virajes provoca que Argentina, que es buscada por la calidad del producto, no sea vista como un proveedor serio.
De hecho, indicó que los importadores de Brasil suelen comprar aceite de oliva argentino pero lo venden con su propia marca, para evitar que el cliente identifique una argentina y luego no la encuentre porque dejó de ser favorable la importación.
El gerente de Laur señaló que no hay políticas que cuiden el agro ya que, después de la devaluación se recuperó rentabilidad en los mercados externos, pero de inmediato sumaron las retenciones a las exportaciones y la baja en los reintegros. De este modo, se quedó a la par con Italia o España.
Pero ahora, estos países bajaron sus precios, dejaron a Argentina fuera de juego y los impuestos se sostienen.
Pese a esto, Guardia comentó que, como la empresa ha sido premiada por su calidad, hay países como Suiza, Alemania, Japón, China y otros de América del Sur y Central que les compran independientemente del precio.
Asimismo, resaltó que hay un cliente de Brasil que les viene comprando desde que el dólar está a $ 20 y era muy costoso para ellos.
Precios pagados al productor
Mario Bustos Carra planteó que el precio de la aceituna se fija en dólares y se mantiene relativamente estable, en los 50 centavos para la que se destina a conserva y en los 30 centavos para la que se usa para elaborar aceite de oliva. Pero puede elevarse un poco cuando hay escasez de materia prima. Pese a que eso ocurrió este año, también han bajado los precios internacionales, por lo que la situación no es alentadora para el productor.
Por su parte, Juan Carlos García Zuloaga, manifestó que algunos industriales están pagando $ 10 el kilo al contado, mientras otros ofrecen $ 20 pero a 30, 60 o 90 días, e incluso plantean pagar a fin de año. Con lo que el productor "no sabe lo que es peor". Y como se trata de un producto perecedero, es poco el margen para negociación, por lo que con la aceituna ocurre algo similar a la uva, que se entrega sin saber cuál va a ser el pago.