16 de diciembre de 2012 - 01:57

El abogado que lleva el caso más resonante del país

Hace casi dos años Susana Trimarco llamó a Carlos Varela Álvarez para que la representara en el juicio por la desaparición de Marita Verón. Mendocino por adopción, nació en Chile y vivió en distintos lugares. En la provincia se hizo conocido actuando en c

La voz de Carlos Varela Alvarez, del otro lado del teléfono, suena tan agitada como segura.Y también amable. Aunque nació en Chile, el abogado de 53 años se enorgullece de haber podido elegir su nacionalidad: “Como soy hijo de padre argentino hice el derecho de opción por la nacionalidad argentina”.

Y, para orgullo de muchos, fue nuestro suelo -el mendocino- al que vino a parar. Más precisamente a Guaymallén, en donde hoy vive junto a su familia. Casos emblemáticos a nivel provincial y nacional, ha llevado muchísimos. Hoy, el que nos llama a convocarlo tiene repercusión -incluso- a nivel internacional; es uno de los letrados del juicio que se está llevando adelante por el caso Marita Verón en Tucumán.

Entendemos que esta semana que pasó quedará en el recuerdo de millones de argentinos como una muy amarga. Los 13 imputados por la desaparición, y posterior sometimiento a una red de prostitución, de la joven tucumana conocida fueron absueltos. Prácticamente todo el país se puso de pie y salió a la calle para pedir justicia y apoyar la lucha de Susana Trimarco, la mamá de la joven secuestrada el 3 de abril de 2002. Y Varela Álvarez fue uno de esos tantos, al pedir “por favor” que la gente no se olvide de Marita.

Su vínculo con la familia de la chica empezó el año pasado. “Susana Trimarco se contactó conmigo en marzo de 2011 para interesarme sobre el caso porque en ese momento no tenía abogados y pensaba que el juicio se haría ese año. Me dijo que gente vinculada al tema derechos humanos me había recomendado. Luego tuvimos una reunión en Buenos Aires y acepté este desafío”, cuenta el abogado, que hace una enumeración de lo que más le gusta de su profesión. En la cabeza de la lista está, justamente, el desafío. “Los temas complejos, la acción, la adrenalina, los suspensos, la investigación del caso y si puedo lograr un cambio en la Justicia, mejor”, sintetiza.

Además de destacar su amplia trayectoria a Varela Alvarez se lo puede describir como una suerte de trotamundos. Su escuela primaria la cursó en San Juan y en Viña del Mar (Chile), la secundaria. A la facultad la empezó en esta provincia, en la Universidad de Mendoza. Luego vivió en Suecia y, finalmente, terminó sus estudios en la  Universidad Nacional de Córdoba. De allí el título que hoy lo identifica: abogado. Y del que, por supuesto, su mujer, sus cuatro hijos y sus dos nietos están orgullosos.

El rol de los medios

Varela ya está acostumbrado a hablar con los medios de comunicación: salir en tele, hablar por radio, escribir para el diario. Llevó adelante casos resonantes en Mendoza como los de Guardati, Garrido-Baigorria, Sebastián Bordón, Monzer Al Kassar y Alberto Flamarique. Así es que se puede perfectamente decir que el hombre “tiene cancha” en este tipo de casos judiciales. “En este ha sido impresionante, casi  único, cómo los medios y la prensa mediana, grande, pequeña se sumaron a esta lucha. Los periodistas más famosos y las radios cooperativas, las televisiones locales se volcaron de lleno desde el principio. Era increíble ver como -por ejemplo- Página 12 y Clarín tenían posiciones similares en las crónicas del juicio.

Muchas veces los medios construyen altares donde la persona queda sacrificada desde un primer momento y eso hace que la gente tome partido inmediatamente. Muy pocas veces se espera a la sentencia. De manera que la persona ya tiene un juicio formado, y no siempre acertado, y eso no le hace bien a la Justicia o al proceso. En este caso particular, lo valioso fue recordar y acompañar la lucha, difundirla y sensibilizar a la población; han aportado a que el tema de Marita y la trata de personas sea un aspecto que llega a la mesa de cada uno”, asegura.

Sobre cómo está hoy Susana Trimarco, no duda: “Ella está muy bien, muy segura de lo que dice. Es su estilo, su fortaleza, es siempre la que lleva el espíritu alto y, por otro lado, es una persona muy sensible. Tiene ambos lados: su dureza en sus convicciones y su lado blando en los afectos”, cierra el abogado que el martes, durante la lectura de la sentencia, no se separó un instante de su clienta, con la que hoy comparte un dolor y un objetivo: hacer justicia.

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