Oswiecim, Polonia. Las voces de sobrevivientes de Auschwitz que rezaban por sus familiares asesinados resonaron ayer en las barracas y alambres de púas del antiguo campo de la muerte nazi, y con voces embargadas por la emoción exclamaron: “¡Nunca más en Auschwitz! ¡No queremos volver aquí!”.
Los sobrevivientes, que arribaban de todas partes del mundo, algunos de ellos por primera vez, rindieron homenaje ayer a sus parientes asesinados por los nazis y a los millones de judíos muertos en el Holocausto, en la víspera de las ceremonias oficiales por el 70 aniversario de la liberación del campo por el Ejército Rojo soviético.
Algunos regresaron por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Rose Schindler, de 85 años, una de 12 sobrevivientes de una familia de más de 300 personas, había regresado 20 años atrás, pero dijo que quería realizar una última visita para recordar a sus padres y cuatro hermanos muertos en el Holocausto. La separaron de ellos al arribar al campo sin oportunidad de despedirse y sobrevivió porque la habían seleccionado para trabajar.
“No tengo tumbas para mi madre y hermanas y hermano, para mi padre. Esta es una forma de despedirse”, dijo.
Varios recitaron el Kaddish, la oración judía por los muertos, junto al infame cartel de la entrada que dice “Arbeit Macht Frei''. El cinismo de la frase, cuya traducción es “el trabajo libera”, salta a la vista con el hecho de que los nazis mataron a la mayoría de sus víctimas.
El campo fue liberado por el ejército soviético el 27 de enero de 1945, en los últimos meses de la guerra.
El avance soviético desde el este obligó a los nazis a retirarse hacia Alemania, y se llevaron a muchos prisioneros para matarlos por el camino. Pero varios miles quedaron atrás, entre ellos los niños y los prisioneros que agonizaban.