Los bomberos y la policía no pueden entrar a Grenfell Tower, que ardió con el viento en la noche. Su estado es inestable. Pero cuando aseguren el edificio comenzará el doloroso y difícil proceso de recuperar los cuerpos en el interior de la torre de 24 pisos, identificarlos y completar la lista de desaparecidos. Oficialmente hay 17 muertos pero la policía sugiere que la cifra puede aumentar significativamente.
Al menos 600 personas, mayoritariamente familias musulmanas inmigrantes con chicos, vivían en el edificio incendiado en Kensington, en el oeste de Londres, en la madrugada del miércoles.
Salvaron a 75 personas. Aún 34 personas que continúan hospitalizadas y los bomberos, traumatizados por lo que vieron en el interior, aseguran que no hay sobrevivientes en el edificio.
Pero la operación de identificación de las víctimas llevará semanas. El número real de muertos puede convertirse en un horrendo escándalo político en la fragilizada Gran Bretaña.
Sin querer mencionar los al menos 70 desaparecidos que contiene la lista confeccionada con las denuncias de amigos y familiares, el comisionado de la Policía Metropolitana, Stuart Candy dijo que “17 personas han muerto oficialmente”.
Investigación oficial
Por su parte, la primera ministra Theresa May ordenó una investigación pública sobre el incendio.
La “completa investigación pública”, que examinará también la acción de las autoridades, servirá para asegurarse de que “esta terrible tragedia es investigada apropiadamente”, dijo May a la televisión.
“Se lo debemos a las familias, a la gente que ha perdido a sus seres queridos”, estimó May, que ayer visitó el edificio calcinado en el que los bomberos buscaban a numerosos desaparecidos sin esperanzas de que estén vivos.
Theresa May visitó ayer el lugar, pero evitó cruzarse con la gente. No en cambio el alcalde la ciudad, Sadiq Khan, que fue abucheado por los vecinos en varios momentos y constantemente interrumpido cuando trataba de hablar a la prensa.