5 de marzo de 2016 - 00:00

Volantines: “Si fuéramos unos volados, con tono despectivo, no hubiéramos podido sacar cuatro discos”

Diego Muñoz (trompeta) y Marcelo Mocayar (saxo) cuentan, con su propia voz, qué es Volantines; por qué le pusieron ese nombre a una banda que tiene diversos perfiles artísticos. Una mirada íntima sobre su música, narrada por sus protagonistas.

I

La gente dice ‘volado’, ‘este es un volado’, con tono despectivo. El que fuma marihuana. El que no atina. Y ‘volado’ puede querer decir otra cosa: el que logra despegar de la realidad que te venden, el que tiene vuelo, el que cultiva otra sensibilidad. Si fuéramos unos volados, según el primer sentido, no hubiéramos podido sacar cuatro discos, ni mantenernos juntos y tocando durante 14 años, ni contar con dos giras internacionales.

Nunca dejamos de ensayar. Volantines es una banda que ensaya. Todos los martes y jueves, desde hace casi una década y media. Claro que ahora no ensayamos en esa casa-comunitaria (donde vivía Lucas y se juntaba gente de teatro, de circo, músicos, sala de ensayo, todo), ahora nuestro centro cultural está en Las Heras.

Desde allí, tratamos de gestionar toques, invitamos a bandas de acá y procuramos pagar un cachet. A veces se da una discusión eterna y súper desgastante cuando te invitan a tocar a otras bandas y pedís que te cubran ciertos gastos. Te tratan de careta. Te aclaran el ‘de onda’. Pero hemos hecho eso durante muchos años. Y la hemos peleado, siempre desde la autogestión. Nosotros consideramos la música como un trabajo también.

Tiene que ver con dignificar, no con cuestiones de ego.

II

Cuando pensamos el nombre de la banda decidimos poner algún vocablo regional. El cometa se dice volantín solo en Chile y acá. Pero aparte hay una filosofía, cierto modo de mirar las cosas. Puede que Lucas, de entrada, haya influenciado en lo que tiene de nómade. De tocar donde se pueda. Porque: ¿cómo se hace, en un lugar como Mendoza, donde casi no hay lugares para tocar? Así que apuntamos a afuera.

Cuando salimos de gira, armamos también un formato reducido de la banda, con tambores y bronces, y hacemos calle. En Venezuela, por ejemplo, es un placer tocar así. En dos minutos tenés una rueda de gente alrededor. Se percibe, allí, una educación cultural. Una de las cosas que hizo el socialismo en Venezuela fue equipar a todas las bandas de rock inscriptas tras un censo. Les dieron igualdad de posibilidades. El programa de orquestas juveniles, por ejemplo, lo tomamos de allá. Entonces hay que ver las cosas en vivo: la derecha critica diciendo que no hay papel higiénico (cosa que es cierta, no hay) pero no mira, por ejemplo, esas políticas culturales que son admirables.

III

Volantines es una banda polirrítmica: hacemos ska y reggae pero también funk, cumbia, gato cuyano, ska-jazz. Tenemos tres discos (“Dale piola”, “El viaje” y el nuevo que está por salir “Flores y Tinto”) y un Ep muy artesanal que llamamos "Vociferaciones cuyanas". Ese trabajo lo grabamos en un minidisc; hicimos apenas 200 copias. Pero una vez, con el Fana Martínez, hablamos sobre eso de sentirse orgulloso. Porque uno hace lo mejor que puede con lo que tiene en ese momento. Y así fue.

IV

Catorce años atrás, (¿qué era? ¿2002?) yo, que había dejado la batería y había empezado a explorar la trompeta, trabajaba en una pizzería. Lucas venía siempre a comprar una cantidad de pizzas importante. Venía con zancos. Imaginate ese pelado, que ya de por sí es alto. Lucas hacía malabares y tocaba el trombón en el semáforo de Videla Castillo y Perú. Digamos que ésa era su oficina. Relacionado con las artes circenses, fue uno de los primeros que las sacó a las calles de esta ciudad.

Así que me invitó a tocar y empezamos con este proyecto, experimentando hacia dónde nos iba a llevar.

V

En el espíritu de Volantines está siempre la invitación a otros músicos. Es, más que por los créditos, la forma de ampliar una red de músicos. Ampliar la comunidad.

Fuimos, por ejemplo, la primera banda que incorporó una murga (La Buena Moza). También invitamos a Marcelino Azaguate, a Fernando Barrientos.

En este nuevo disco, “Flores y Tinto”, participa Sol Pereyra (ex Cocineros), una amiga personal. Entre más, está Walter Casciani, uno de mis maestros, que ‘vuela’ en el tema “Noa”, compuesto para mi hijo.

En “Flores y Tinto”, que sale en mayo con descarga gratuita, hay dos tributos: uno a los Ramones y otro a Los Abuelos de la Nada. Creo que el tema “Tristeza en la ciudad” tiene mucho que ver con los tiempos que estamos viviendo.

Volantines toca esta noche en el legendario bar Panacea, de San Luis.

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