6 de marzo de 2013 - 17:42

Venezuela: murió Chávez y habrá elecciones en 30 días

Tras 14 años en el poder, a los 58 años, el presidente murió en Caracas luego de 4 operaciones por un cáncer diagnosticado en 2011. Su designado sucesor, Nicolás Maduro, deberá enfrentar al opositor Henrique Capriles.

El presidente

Hugo Chávez

falleció ayer a los 58 años en el hospital militar de Caracas, sin haber podido despedirse de los venezolanos, un final dramático a sus 14 años de poder, que coloca a Venezuela a las puertas de elecciones anticipadas y al chavismo ante el reto de hacer perdurar un régimen identificado con su carismático líder.

“Recibimos la información más dura y trágica que podamos transmitir a nuestro pueblo. A las 16.25 de la tarde (17.55 de Argentina) de hoy (por ayer) 5 de marzo, ha fallecido nuestro comandante presidente Hugo Chávez Frías luego de batallar duramente con una enfermedad durante casi dos años”, anunció al país el vicepresidente Nicolás Maduro con la voz entrecortada y al borde del llanto.

Siete días de duelo

Las exequias se iniciarán hoy en el hall de la Academia Militar en Caracas y seguirán hasta el viernes, cuando se celebrará la ceremonia oficial, informó anoche el canciller venezolano, Elías Jaua, quien agregó que a partir de hoy se declaran “siete días de luto nacional”.

“Comenzarán las exequias y el homenaje póstumo en la capilla ardiente en el hall de la Academia Militar los días miércoles, jueves y viernes”, dijo Jaua, que no reveló dónde será enterrado el mandatario. Además, agregó que la ceremonia contará con la presencia de mandatarios de diversas naciones.

La capital, Caracas, se colapsó de inmediato, el subterráneo fue cerrado así como muchos comercios y en varios puntos de la ciudad los seguidores del presidente salieron a la calle a llorar su muerte.

“No debió morir, fue el mejor presidente que tuvo Venezuela, yo voy a ir adonde lo velen, no importa que hagamos una cola de dos días”, dijo desecho por la tristeza, el albañil Frank Aponte, 45 años.

Minutos después de anunciada la noticia, la televisión oficial pasó varias videos de Chávez y la cadena de transmisión obligatoria en que anunció su ultima recaída del cáncer en diciembre.

El ministro de Defensa, Diego Molero, aseguró por su parte que las Fuerzas Armadas harán cumplir la Constitución y la “voluntad” de Chávez, que designó a Maduro su heredero político.

Maduro, de 50 años, debe ser el candidato oficialista para las elecciones presidenciales que deberán celebrarse en un plazo de 30 días, como indica la Constitución, probablemente enfrentando al líder opositor Henrique Capriles, de 40 años.

Chávez había regresado de La Habana el 18 de febrero, sin ser visto ni oído, después de haber sido operado el 11 de diciembre por cuarta vez de un cáncer, cuya naturaleza y detalles nunca se dieron a conocer.

Durante todo este período de incertidumbre, los venezolanos sólo vieron del otrora omnipresente presidente unas fotografías en las que aparecía consciente en su cama del hospital cubano, rodeado de dos de sus hijas. La última vez que lo escucharon fue el 10 de diciembre, cuando, al partir a Cuba, se despidió con un “¡Hasta la vida siempre!” en el aeropuerto internacional.

Líder absoluto del PSUV, Chávez había sido reelegido holgadamente el 7 de octubre por tercera vez desde que asumió el poder en 1999, y su toma de posesión, prevista el 10 de enero en la Asamblea Nacional, había sido aplazada sin fecha. A pesar de que el cáncer le fue diagnosticado en junio de 2011, el mandatario recién definió su sucesión en diciembre pasado, obligado por la enfermedad.

Maduro, ex sindicalista del Metro de Caracas, afronta el reto de reemplazar a un presidente carismático y dicharachero, que concentró y personificó el poder y estableció un vínculo casi espiritual con las clases populares, su base electoral.

Con las misiones sociales, una de las claves de su gran popularidad, ayudó a cubrir las necesidades básicas de las clases populares, pese a ser tachado de populista por sus adversarios.

Chávez, cuyo partido controla además el Parlamento y la mayoría de gobernaciones y alcaldías, e hizo marcar el paso al poder judicial, nunca reconoció legitimidad a la oposición, ni se mostró pluralista o partidario de la alternancia en el poder.

Ejerció, además, un control absoluto de los medios de comunicación públicos, desde los que gobernó y se hizo omnipresente en la vida de los venezolanos. Usó y abusó de las cadenas obligatorias, en las que todos los medios del país debían transmitir sus alocuciones.

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