Enardecidos manifestantes opositores en Venezuela encontraron una nueva vía para desahogar su rabia y frustración: el extinto presidente Hugo Chávez.
Enardecidos manifestantes opositores en Venezuela encontraron una nueva vía para desahogar su rabia y frustración: el extinto presidente Hugo Chávez.
En medio de las protestas contra el gobierno, que han dejado al menos 55 muertos y más de mil heridos, manifestantes han incendiado, derribado y sacado de sus pedestales estatuas, bustos y retratos de Chávez en al menos cinco poblados.
El más reciente incidente tuvo lugar la víspera durante una protesta en la ciudad suroccidental de Barinas donde manifestantes atacaron y quemaron de forma parcial una casa donde Chávez pasó parte de su infancia, indicaron opositores de esa localidad.
En una jornada de violencia sin precedentes en la tierra natal del fallecido líder, donde al menos cinco personas murieron y otras 50 resultaron heridas, se registró el ataque contra una casa de la familia de Chávez.
A pesar de esos eventos, el fervor y profundo afecto de sus seguidores sigue intacto. Desde que Chávez falleció en 2013 Maduro ha tratado de consolidar su control del poder por medio de continuas invocaciones a su mentor y padre político.
Nuevas estatuas de Chávez han sido construidas alrededor del país y las imágenes de sus penetrantes ojos y su icónica firma adornan cientos de dependencias públicas, edificios, murales y camisetas.