El título de la nota está inspirado en las palabras de un amigo viticultor que en vísperas de la vendimia 2015, y a manera de síntesis de lo que está viviendo nuestra vitivinicultura, decía: “Es muy preocupante la situación, que triste futuro”.
El título de la nota está inspirado en las palabras de un amigo viticultor que en vísperas de la vendimia 2015, y a manera de síntesis de lo que está viviendo nuestra vitivinicultura, decía: “Es muy preocupante la situación, que triste futuro”.
Es verdad, el panorama actual es sumamente preocupante y el futuro, además de incierto, puede ser motivo de una enorme tristeza si miles de productores por falta de rentabilidad no pueden levantar la cosecha.
Mis reflexiones y propuestas tratan de ser esperanzadoras, apelando a la responsabilidad y solidaridad de mis colegas empresarios para que el dilema “bendición o tragedia” se resuelva a favor de la primera.
Esto requiere dejar de lado todo tipo de puja de intereses y que no prime la imposición del poder de la fuerza de unos sobre otros. Estamos aún a tiempo de optar por un diálogo maduro y un fructífero trabajo en común entre todos los actores de la cadena, y entre ésta y el Estado.
A. Diagnosticar el presente vislumbrando un futuro mejor
Frente a la incertidumbre y desánimo generalizado no es éste el mejor momento para abundar en diagnósticos. Es comprensible que quienes tienen la espada de Damocles sobre sus cabezas, no quieran seguir escuchando cuáles son los síntomas de la enfermedad, sino cómo se la va a tratar. Respetuoso de tal hartazgo y a manera de síntesis de la coyuntura actual, me limitaré a remarcar los puntos siguientes:
1. Los excedentes vínicos vienen generando una fuerte y creciente presión a la baja de los precios del vino de traslado, con la consiguiente falta de liquidez de los productores.
2. La magnitud del volumen de sobreoferta, los tipos y calidades de vinos en stock y la pérdida de competitividad que viene sufriendo la vitivinicultura en los últimos años, nos llevan a la conclusión de que son escasas o nulas las posibilidades de exportar el excedente en los tiempos que demanda esta crisis coyuntural.
3. Si bien los bajos precios y la falta de rentabilidad afectan a todos los actores del sector, su impacto es mayor en el primer eslabón de la cadena.
4. Los viñateros no integrados verticalmente, los contratistas de viña y las pequeñas y medianas bodegas, al participar de un mercado imperfecto y con fuertes asimetrías entre oferta y demanda, coloca al productor en inferioridad de condiciones en el momento de negociar el precio de un producto perecedero o de pactar las condiciones para su elaboración a maquila. Esta puja distributiva es mayor cuando, ya sea por la incidencia de variables macroeconómicas, el enrarecimiento del clima general de negocios o por problemas estructurales intrínsecos, los márgenes del negocio se achican.
B. Situación de arrastre 2013/14
1. Pérdida de credibilidad en el pronóstico oficial de cosecha debido al alto error de estimación del año pasado.
2. Muy bajo porcentaje (18%) del total de la cosecha 2014 destinada a mosto sulfitado (4.500.000 hl), un volumen 32% inferior al de la vendimia 2013.
3. Injustificada anticipación de la fecha de liberación del vino 2014 (1/6/14) cuando se podría haber dejado supeditada a la evolución del precio del vino de traslado.
C. Otras consideraciones
1. Es incorrecto afirmar que el Acuerdo Mendoza/San Juan sobre mosto no tuvo efectividad para sostener el precio del vino de traslado. La elasticidad del precio del vino de traslado respecto de los volúmenes derivados a mosto sulfitado de -0,41 (estimación propia) demuestra lo contrario. De no haberse implementado el Acuerdo, por cada 10% menos de uva derivado a mosto se hubiese tenido una caída adicional del 4,10% en el precio del vino de traslado.
2. Dado que la elasticidad precio de traslado respecto del excedente de arrastre del año anterior es de -1,07 una reducción del 1% de dicho stock provocará un incremento del precio en el mismo valor porcentual.
3. El mismo estudio econométrico permite calcular con rigurosidad matemática el nivel óptimo de stock de estabilización para cada año, el que dependerá del volumen de la cosecha, la elasticidad de la demanda para cada eslabón de la cadena y la tasa de interés.
Propuestas a implementar
1. Dirigidas a atender la coyuntura actual.
a. Declaración jurada de todas las bodegas para que informen voluntariamente al INV la existencia total de vinos, discriminando aquellos que por su deficiente calidad o bajo grado alcohólico no son aptos para el consumo. En respuesta se ofrecerá un subsidio selectivo para la destilación o recuperación de los vinos declarados y la desnaturalización y destilación a costa de la bodega de los no declarados.
b. Otorgamiento de crédito para cosecha y acarreo destinado a viñateros, contratistas de viña y pequeñas bodegas, a 12 meses de plazo y bonificados con tasas diferenciadas según el tamaño de la propiedad y el destino de la uva.
c. Apoyar financieramente el programa de elaboración de mosto concentrado para destinar a este uso el 35% de la vendimia 2015 incentivando además a los productores de uvas criollas que se autoexcluyan en el envío de las mismas a vinificación, con un aporte no reembolsable de $ 0,50 por kilo de uva destinada a mosto.
d. Prorrogar provisoriamente la liberación del vino 2015 hasta el 1/9/2015, fijándose la fecha definitiva una vez finalizada la cosecha, en función de la evolución del mercado de uva y del vino de traslado.
e. Otorgamiento de créditos bonificados con plazos y tasas diferenciadas para la retención voluntaria de stocks vínicos cosecha 2014, en relación inversa al número de meses de inmovilización.
f. Compra de hasta 50 millones de litros de vinos genéricos cosecha 2014 aptos para el consumo, sin discriminación de color, con destino a destilación y/o exportación. El precio de compra se pactará con los tenedores de los mismos sobre la base de una quita porcentual aplicada al costo histórico de elaboración de los mismos.
2. Dirigidas a atender la coyuntura actual con impacto en el mediano plazo.
g. Creación de un Fondo Rotatorio con recursos provenientes de la venta de alcohol o de las exportaciones a granel de vinos genéricos, destinado al financiamiento de cambios estructurales en el viñedo de pequeños productores de uvas criollas, de baja producción y nula rentabilidad que se diversifiquen a otros usos de la uva en forma individual o asociativamente y que tengan un impacto demostrable en la mejora de su productividad en el mediano plazo.
h. Desarrollar un Programa de Estabilización del mercado interno sobre la base de la acumulación de stocks de vinos básicos y/o mosto concentrado que permitan contrarrestar la alta variabilidad interanual de la oferta de uva.
i. Creación de un Bono de Apoyo a la Competitividad (BAC) para brindar apoyo financiero a pequeños y medianos viñateros y contratistas de viña que decidan cambiar cupos de producción de uvas criollas por cuotas parte de participación en proyectos asociativos orientados a incrementar la productividad por hectárea y la rentabilidad de la explotación.
j. Desarrollo de proyectos de inversión en cada una de las provincias vitivinícolas y en los tres oasis productivos de la provincia de Mendoza, que aporten a una mayor competitividad en la exportación de mostos concentrados blancos y de color, vinos varietales a granel (malbec, bonarda, tempranillo) y pasas de uva. La vitivinicultura argentina cuenta con la genética y la tecnología necesarias para sustentar este tipo de proyectos.
k. Relativizar otras propuestas restrictivas como la prohibición de implantar nuevos viñedos, que además de aumentar la brecha tecnológica con nuestros competidores, atentan contra el desarrollo de nuevas oportunidades de inversión que incluyan a pequeños y medianos productores, hoy desplazados del circuito comercial, y permitan avanzar en la zonificación del cultivo de la vid por usos para la elaboración de productos con demanda externa cierta.