Ya desde los alrededores del estadio El Santo podía sentirse en las calles lo que iba a ser la primera de las dos noches programadas por Don Osvaldo en Mendoza: cientos de pibes cantaban canciones de cancha en aliento a su banda, decenas de vendedores improvisaban kioscos en cualquier lugar para tratar de vender una nueva remera, y algún que otro pibe que saltaba una valla y trataba de entrar a la carrera mientras los policías intentaban seguirlo. Así, las primeras cuadras de asfalto para llegar a donde miles de zapatillas no iban a parar de saltar.
A las 22 en punto se apagaron las luces y todos se fueron contra el escenario, aunque ya desde al menos una hora antes el estadio estaba colmado de fieles que gritaban todas sus canciones, en lo que fue una previa a pura bandera, cerveza y cantos de tablón, entonces se encendieron las luces y en el escenario se proyecta de fondo un Pugliese gigante, mientras suena un poco más de lo que ya venía pasando:
Ceguera por llegar, dos secas por reír. Bobera por amar, epitafios por vivir.
Con “Dos secas” comenzó un show que encendió a toda una multitud que esperaba desde hacía horas por una pitada de rock. Luego siguió con “Lugar perfecto” y “Algo peor, algo mejor”, pero tuvo que detenerse por problemas técnicos de un sonido que por momentos acoplaba, dejando a una masa enardecida que aguardó inmóvil cantando a capela durante casi 10 minutos mientras coreaba “Libertad a Callejeros”, hasta que finalmente Fontanet y compañía volvieron al escenario para continuar con “Creo”, “Cristal”, “Guiños”, “La llave” y “Puede”.
Luego hubo una segunda pausa para que sobre las pantallas del escenario se proyectara un video de Estela de Carlotto (presidenta de Abuelas) pidiendo por la absolución de Callejeros: “Los que hacen música no matan”, dijo y además dejo un mensaje a los jueces: “El poder judicial ahora sabe que hay un pueblo que lo está vigilando”.
Tras los aplausos y la ovación a Las Abuelas, comenzó la segunda parte con “Pompeya”, como si a la noche le faltara perfume de barrio, en una versión con cierto aire de tango:
(…) los pibes de Alcorta doblados del paco/ te piden monedas tapando tristezas/ otras van a la murga o van a la Iglesia/ o calan la bolsa o viven esta canción.
Esta segunda parte hizo que un pogo gigante saltara con los hits de siempre: “Prohibido”, “Suerte”, “Vicioso, jugador y mujeriego” y “El nudo”, tema con el que, ya casi entrada la medianoche, terminaría el recital.
Aunque nadie se movió a la espera de los bises que prolongarían la fiesta por 45 minutos más, con los esperados: “Siempre un poco más”, “Una nueva noche fría”, “Imposible” (y algunos más), para terminar con “Suerte”, dejando un estadio El Santo repleto de pibes que no se querían ir de esa fiesta callejera.
Testimonios del furor
Aquí, algunas voces de mendocinos fans.
Gisel Ginar: "Siento mucha emoción de volver a verlos, estoy feliz por verlos en libertad, ellos no tuvieron la culpa. Es una alegría volver a estar en esta fiesta".
Loana Ortega: “Es la primera vez que vengo, esperé dos años para venir. Fuimos a buscar las entradas con una amiga desde el primer día y ya se estaban agotando, es muy lindo estar acá”.
Alan Sánchez: “Tuve neumonía, me cuesta respirar, pero igual quiero estar en el pogo cantando. Ya había visto antes a Casi Justicia Social y no me lo quería perder, me vine desde Rivadavia y no sé cómo voy a volver”.
Ficha
Músicos: Crispín (guitarra), Dios (bajo), Luis (batería), Pato (voz) y Pedi (guitarra).
Día: viernes a las 22.
Lugar: El Santo, Rodeo del Medio.