21 de febrero de 2015 - 00:00

Una mayor cosecha de aceitunas presiona su rentabilidad

Desde Asolmen aseguran que predominarían calibres chicos y habría muchos frutos dañados por granizo y plagas, que irían a molienda. Los valores internacionales están estabilizados.

Un muy buen volumen de producción, aunque de menor calidad que la deseada, un mercado internacional con valores estabilizados en niveles históricos y el persistente incremento de costos de elaboración, hacen prever una fuerte caída en los precios que recibirá el productor por la aceituna destinada a conserva, en relación con los valores obtenidos el año anterior.

Con la cosecha iniciada en las provincias del Norte y a una semana o diez días de arrancar en Mendoza, las empresas mendocinas que elaboran aceitunas de mesa se aprestan a iniciar el camino que las lleve a recuperar espacios comerciales resignados durante la temporada pasada, cuando el clima diezmó la producción olivícola provincial. Pero hay una serie de factores que pesarán al momento de alcanzar ese objetivo.

Desde la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen) el gerente de la entidad, Mario Bustos Carra, evalúa que ésta será “una cosecha entre normal y muy buena en volumen pero no tanto en calidad”.

Recordó que “hay mucha aceituna marcada por granizo y un alto porcentaje de frutos de menor tamaño, por la mayor carga que tienen las plantas este año a lo que deben sumarse los deformados por la acción del Eriófido del olivo, un ácaro que ha ganado terreno en la medida que los productores, por falta de rentabilidad, de financiamiento y de perspectivas de mejora, han ido descuidando la sanidad sus cultivos”.

Por eso sentencia Bustos Carra que “buena parte de la producción va a terminar en las fábricas de aceite, con un precio menor aún”.


Panorama internacional
Respecto del escenario comercial fuera del país para la aceituna de mesa (destino mayoritario de la producción mendocina), Bustos Carra advirtió que "Brasil, que concentra el mayor volumen de nuestras ventas al exterior, viene reduciendo el ritmo y el volumen de sus importaciones", encarecidas por las micro-devaluaciones que viene implementando.

“Igualmente creemos que algunos mercados que se han perdido, si logramos ofrecer buena calidad a un precio razonable, se podrían recuperar”.

El directivo de la Asolmen recordó que “parte del mercado brasileño se perdió ya en 2012, con la vigencia de las licencias no automáticas y este último año, cuando prácticamente no tuvimos producción, importó a precios internacionales desde países de Europa y el Norte de África”.

Con respecto a la estrategia a seguir para recuperar el mercado brasileño, señaló que, primero, tenemos que ponernos a tono con los precios internacionales de la aceituna de mesa a granel. Apuntó que “no se podrá vender a U$S 1.400 o U$S 1.500 la tonelada, si tenemos en cuenta que el precio internacional se ha estabilizado en el rango histórico de U$S 1.100 a U$S 1.150, y que este año no vamos a tener frutos de calibres grandes”.

Los valores no se van a mover hacia arriba, porque sigue pesando en los mercados la aceituna de España, cuyo fuerte mercado interno no termina de recuperarse de la crisis. Se cree que está disponible toda la cosecha española de 2014, y parte de la de 2013.


Precios en retroceso
Esos valores que rigen las transacciones internacionales, determinan (como ocurre con las producciones regionales cuyo mayor volumen tiene por destino los mercados del exterior) la relación de precios hacia atrás de la cadena.

De hecho, la información que llega de Catamarca, de La Rioja y de San Juan indica que los números de este año van a estar muy por debajo de los $ 7 por kilo que, como promedio general, había pagado la industria conservera al productor mendocino el año pasado.

“Se empieza a hablar de valores que fluctúan entre los $ 4,20 a $ 4,50 por kilo para aceitunas de buena calidad (particularmente las Manzanillas, que sirven también para maquinado), y en variedades como Changlot o Empeltre verde, los valores serían bastante menores, porque logran también precios más bajos en los mercados del exterior”, aseguró el ejecutivo de Asolmen.

Problemas de financiamiento para levantar las aceitunas

En otro plano, y cuando faltan alrededor de dos meses para empezar la cosecha de aceitunas aceiteras en Mendoza, los industriales del sector se muestran preocupados por las dificultades que podría encontrar la recolección de esos frutos.

El industrial Marcos López advirtió que “las empresas -particularmente las elaboradoras de aceite- están con algunas complicaciones financieras como para adelantar plata para la cosecha”. Por eso recomendó que en el ámbito del Gobierno se evalúe rápidamente la posibilidad de garantizar, con producto, los préstamos que se otorguen a través de organismos del Estado provincial.

Pidió, concretamente, que “si un productor olivícola va a solicitar un crédito para cosecha y acarreo al Fondo para la Transformación, le acepten como garantía el aceite que vaya elaborando la industria”.

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