El Senado estadounidense confirmó ayer al empresario petrolero Rex Tillerson, ex jefe de Exxon Mobil, al frente del Departamento de Estado, donde numerosos diplomáticos expresaron formalmente su disenso con el presidente Donald Trump.
El Senado estadounidense confirmó ayer al empresario petrolero Rex Tillerson, ex jefe de Exxon Mobil, al frente del Departamento de Estado, donde numerosos diplomáticos expresaron formalmente su disenso con el presidente Donald Trump.
Con esta autorización del Congreso, el nuevo secretario de Estado podría prestar juramento hoy o mañana para ponerse al frente de la enorme maquinaria diplomática estadounidense.
Tillerson resultó confirmado en el Senado con 56 votos a favor. Como los republicanos tienen 52 bancas en esa Cámara, el resultado mostró que cuatro legisladores demócratas sumaron su apoyo.
El presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Bob Corker, felicitó a Tillerson por su confirmación como secretario de Estado.
“El señor Tillerson condujo una empresa global con 75.000 empleados, posee profundas relaciones en todo el mundo y entiende el papel fundamental del liderazgo estadounidense”, señaló Corker.
En tanto, el legislador Ed Royce, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, expresó en una nota oficial su satisfacción por la confirmación de Tillerson, a quien definió como un “gerente”. “Tener a un gerente de nivel internacional en el Departamento de Estado será un enorme capital, porque a todas luces precisa de una reforma”, señaló Royce.
Ingeniero de formación, Tillerson ingresó a ExxonMobil en 1975 y escaló toda la jerarquía hasta llegar al cargo máximo en 2006. En el camino, impulsó la expansión de los contratos de ExxonMobil en Rusia, donde trabó amistad personal con el líder Vladimir Putin. Tillerson incluso recibió una condecoración por parte de Putin, la Medalla de la Orden de la Amistad.
Cancillería dividida
Tillerson, sin embargo, asumirá un Departamento de Estado visiblemente dividido a raíz del decreto firmado el pasado viernes por el presidente Trump y que establece una nueva y rígida política para refugiados e inmigrantes.
El decreto de Trump suspende por 120 días el ingreso de refugiados (para los refugiados provenientes de Siria el plazo es indefinido) y por 90 días para ciudadanos de Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, países de mayoría musulmana.
La medida desató masivas protestas en todo EEUU y una oleada de indignación a nivel internacional, que encontró un reflejo interno en diversos organismos estadounidenses.
Un número no revelado de diplomáticos y empleados de la cancillería estadounidense se plegó a un enérgico documento distribuido internamente en el Departamento de Estado, en disenso de la nueva política expresada en el decreto firmado por Trump.
La Casa Blanca mandó un mensaje que no dejó dudas: el presidente Trump espera que el personal diplomático cumpla con las instrucciones o que se busque otro empleo.
Por otra parte, la falta de experiencia diplomática de Tillerson no es vista como un problema tan grave como su proximidad con Rusia, un tradicional adversario de EEUU
Cuando fue nominado por Trump para el Departamento de Estado, las relaciones de Tillerson con Rusia se convirtieron en el centro de una enorme polémica por el supuesto papel ruso en las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre.
De acuerdo con diversas agencias estadounidenses de inteligencia, Rusia participó del pirateo y divulgación de correos electrónicos de la adversaria de Trump, Hillary Clinton, para ayudar al millonario a ganar las elecciones.
Sin embargo, en una audiencia ante senadores, Tillerson buscó distanciarse de esa visión y afirmó que “Rusia representa un peligro” para EEUU. Tillerson condenó el hecho de que Moscú “invadió Ucrania, incluyendo la toma de Crimea, y apoyó a las fuerzas sirias que brutalmente violan las leyes de la guerra” y declaró que los aliados estadounidenses en la OTAN “tienen razón de alarmarse”.
No obstante, se negó a afirmar si respaldaría sanciones -nuevas o vigentes- contra Rusia y reconoció que no ha discutido con Trump cuál será la política del próximo gobierno hacia el antiguo rival de la Guerra Fría.
Reactivaron el Twitter en español de la Casa Blanca
Luego de las críticas por su cierre días después de la asunción a la presidencia de Donald Trump, la cuenta oficial de la Casa Blanca en la red social Twitter volvió a reactivar su versión en español que, según fuentes oficiales, anticipan la salida de una nueva versión en ese idioma de la web oficial.
“Hola! íBienvenidos a @LaCasaBlanca! Sígannos para mantenerse al tanto de las últimas noticias sobre @POTUS Trump y de su administración!”, publicó ayer la cuenta de Twitter en español de la Casa Blanca en su primer mensaje en ese idioma.
De esta manera, la Casa Blanca anima a seguir las actividades de Trump y de su gobierno a través de esta cuenta y la del presidente, denominada @POTUS, por las siglas en inglés de President Of The United States.
En la mañana de ayer, esa cuenta en español, que tiene actualmente unos 122.000 seguidores, publicó otro mensaje sobre la nominación, anunciada el martes por la noche por Trump, del magistrado Neil Gorsuch para cubrir la vacante del fallecido Antonin Scalia en el Tribunal Supremo.
La versión en español, idioma que hablan más de 50 millones de personas en EEUU y 700 en todo el mundo, desapareció de la web de la Casa Blanca poco después de que Trump tomara posesión de su cargo como presidente de Estados Unidos, el 20 de enero pasado.
Télam