2 de julio de 2016 - 00:00

Un chef argentino escapó del Estado Islámico en Bangladesh

"Fue un momento horrendo. Volví a nacer y hoy además es mi cumpleaños", contó Diego Rossini tras la huida.

Al menos 28 personas murieron, entre ellos 6 atacantes y 2 policías en un ataque lanzado por varios hombres armados contra un restaurante frecuentado por extranjeros de la zona diplomática de la capital de Bangladesh -dos de cuyos chefs son argentinos.

El atentado con toma de rehenes fue reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

El asalto al restaurante, ubicado en la exclusiva zona de Gulshan, en Daca, se produjo ayer a las 20.45 (hora local), cuando en el lugar había muchos extranjeros.

La policía del país sudasiático preparaba un plan para entrar al Holey Artisan Bakery-O’Kitchen, un restaurante con panadería más conocido simplemente como Holey y especializado en cocina mediterránea.

Uno de los chefs argentinos del local, Diego Rossini, se encontraba en el establecimiento en el momento del ataque.

“Están tirando tiros. Por favor, llamen a la Policía. Me he escondido en la terraza”, describió Rossini en un foro de una red social, para un par de horas después confirmar por Facebook que estaba “vivo” tras haber conseguido escapar.

Desde 2013, Bangladesh ha sufrido una ola de ataques de terroristas ultraislámicos, que se intensificó el año pasado, y que llevó a la policía a lanzar una amplia operación con miles de detenidos. Algunas de las acciones terroristas han sido reivindicadas por el EI y otras por la rama de Al Qaeda en el subcontinente indio.

"Pasé una situación horrenda, escondido, viendo cómo buscaban gente para matar; sentí las balas pasándome por la cabeza", afirmó Rossini, que logró escapar del local por la terraza.

Desde 2014, Rossini es uno de los encargados de la cocina del restaurante Holey Artisan Bakery-O'Kitchen, conocido en la ciudad de Dacca, en Bangladesh.

En diálogo con el canal TN, el cocinero advirtió que vio a sólo dos atacantes, aunque un compañero suyo logró divisar a "seis personas, armadas con bolsos y granadas", y afirmó que "por suerte era un día flojo y no había tantas personas comiendo".

"Fue un momento horrendo, el momento más horrible de mi vida, ya tengo ganas de terminar mi contrato y volverme a la Argentina, a España, a un lugar más tranquilo", señaló.

Por último, reconoció que no logró volver a hablar con parte de su equipo de trabajo y que el ataque continuaba esta noche: "Estoy realmente preocupado", confesó.

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