Una milicia pro rusa que tiene el control de una ciudad del oriente de Ucrania estaba ayer bajo una mayor presión de fuerzas gubernamentales de Kiev, pero los insurgentes actuaban a su antojo en otras partes de la turbulenta región.
Una milicia pro rusa que tiene el control de una ciudad del oriente de Ucrania estaba ayer bajo una mayor presión de fuerzas gubernamentales de Kiev, pero los insurgentes actuaban a su antojo en otras partes de la turbulenta región.
Los cancilleres de Ucrania y Rusia se reunieron ayer, pero su abierto desacuerdo no permite avizorar una solución diplomática cerca. Está planeado que hoy se vuelva a intentar una solución diplomática durante una reunión entre el presidente ruso Vladimir Putin y su colega suizo Didier Burkhalter, cuyo país preside en este momento la Organización Europea para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Rusia y Occidente han expresado el deseo de que la OSCE tenga una mayor participación en reducir las tensiones en Ucrania.
Las operaciones militares ucranianas que comenzaron el lunes para sacar a fuerzas pro rusas de la ciudad de Slaviansk son el esfuerzo más ambicioso del gobierno interino de Kiev por controlar varias semanas de inestabilidad en la región este del país, habitada mayormente por personas de etnia rusa.
Cuatro soldados y 30 insurgentes perecieron en los enfrentamientos, dijo ayer el ministro del Interior ucraniano. La milicia pro rusa dijo que 10 personas perdieron la vida, entre ellos varios civiles. No fue posible conciliar las cifras de inmediato.
En el suroeste, las autoridades de Kiev también intentaron recuperar el control sobre la región que rodea Odesa, un importante puerto del Mar Negro, con el nombramiento de un nuevo gobernador ayer.
Por su parte, el ministro del Interior ucraniano, Arsen Avakov, publicó ayer en su página de Facebook el saldo de muertos, agregando que 20 soldados del gobierno fueron lesionados en los combates en Slaviansk. Agregó que unos 800 efectivos pro rusos dentro y en los alrededores de Slaviansk usaron armas de grueso calibre y morteros el lunes.
Todo esto ha hecho aumentar las preocupaciones de que Odesa pueda ser la próxima región en caer después de la muerte de 46 personas el viernes, muchas de ellas en un edificio incendiado, cuando una marcha pro ucraniana derivó en un fuerte enfrentamiento.