4 de mayo de 2014 - 23:46

Ucrania acusó a Rusia de querer destruir el país

Unos 2.000 manifestantes pro rusos atacaron la sede de la Policía en la ciudad de Odesa, donde exigieron y obtuvieron la libertad de 67 de sus camaradas detenidos.

Ucrania acusó ayer a Rusia de querer "destruir" el país tras la propagación de los disturbios de los separatistas en el este y la violencia en Odesa, donde los pro rusos atacaron la sede de la policía.

Paralelamente, el Kremlin anunció ayer la visita a Moscú el 7 de mayo del presidente de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Didier Burkhalter, con el objetivo de "bajar la tensión en Ucrania".

Unas 2.000 personas lanzaron un asalto contra la sede de la Policía de Odesa, ciudad portuaria del sur.

Los asaltantes exigieron y obtuvieron la liberación de 67 de sus camaradas detenidos. Alrededor de 120 personas fueron detenidas el viernes tras violentos enfrentamientos entre pro rusos y partidarios de una Ucrania unida. La violencia desembocó en un incendio criminal en el que murieron unas 40 personas, principalmente pro rusos.

"Lo que ocurrió en Odesa forma parte del plan de la Federación de Rusia para destruir Ucrania y su Estado", acusó el primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, que llegó durante la mañana a esta ciudad a orillas del Mar Negro.

"El objetivo de Rusia es repetir en Odesa lo que ocurre en el este del país", agregó. "Es un plan financiado y organizado por profesionales que manipularon a gente normal, pero nuestra unión será la mejor respuesta a estos terroristas".

Ayer marcaba en Ucrania el segundo día de "luto nacional" por las víctimas de la tragedia en Odesa.

Yatseniuk, vestido con traje y corbata negros en señal de luto, anunció también el despido y reemplazo de todos los altos cargos de la policía en la ciudad.

Varios testigos en Odesa contaron lo ocurrido en la tragedia del viernes. El incendio, según ellos, fue producto de una venganza de miles de hinchas de fútbol y manifestantes proucranianos, furiosos de haber sido atacados horas antes por militantes pro rusos.

Una muchedumbre enfurecida invadió y destruyó un campamento de tiendas de campaña pro ruso en la ciudad, y luego asedió la Casa de los Sindicatos, donde se habían refugiado los separatistas, 42 de los cuales murieron atrapados en el inmueble, que fue incendiado con cócteles molotov.

El patriarca ortodoxo de Kiev, Filaret, también culpó a Rusia. "Los servicios especiales rusos están detrás de esta explosión de violencia y de actos terroristas. Es el gobierno ruso y el presidente (Vladimir) Putin que son personalmente responsables", lanzó ayer.

Al dirigirse directamente a Rusia y a sus dirigentes, añadió: "paren, no multipliquen sus pecados, no provoquen un nuevo baño de sangre. ¡No se ganen la ira divina!"

La noche del sábado fue tensa en el Este, donde se registraron numerosos incidentes violentos en la cuenca minera oriental de Donbass, fronteriza con Rusia, que agrupa a las regiones de Lugansk y Donetsk.

En Kramatorsk, todavía bajo control rebelde, pese al ataque el sábado del ejército de un puesto cercano, "la gente tiene mucho miedo", declaró el militante pro ruso Artiom Gaspogrian.

En el feudo rebelde de Slaviansk, periodistas que se encontraban en el centro de la ciudad escucharon a lo lejos tres fuertes explosiones después de las 20 (14 argentina).

"Se están librando combates", declaró Stella Jorosheva, portavoz de los rebeldes, sin indicar el lugar en donde estos tenían lugar.

El ejército ucraniano cortó el domingo la principal carretera de acceso a Slaviansk, bastión de los insurgentes pro rusos en el este de Ucrania.

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