La policía turca lanzó ayer gases lacrimógenos contra miles de manifestantes cerca de la mina accidentada en la que murieron casi 300 mineros, en un clima de crecientes protestas y con la elección presidencial en el horizonte. La policía usó gases lacrimógenos, cañones de agua y balas de goma para dispersar a los manifestantes que entonaban eslóganes contrarios antigubernamentales en Soma, la ciudad minera del oeste donde tuvo lugar el drama.
