Turquía promulgó ayer un decreto por el que abre la puerta a conceder la libertad condicional a 38.000 reos, en un aparente intento de reducir la población penal para hacer sitio a las miles de personas detenidas durante la investigación del fallido golpe de Estado de julio.
El decreto permite la liberación de presos con condenas de dos años o menores y hace que aquellos que hayan cumplido la mitad de sus penas puedan optar a la libertad condicional.
Pero no todos pueden acogerse a esta medida, personas culpables de asesinato, violencia doméstica, abusos sexuales, terrorismo u otros delitos contra el Estado están excluidos.