3 de febrero de 2017 - 00:00

Trump le cortó el teléfono al primer ministro australiano

En una conversación caliente, el magnate objetó un pacto entre Obama y Malcolm Turnbull para que el país oceánico envíe unos 1.250 refugiados a EEUU. “Revisaré ese estúpido acuerdo”, dijo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull, mantuvieron el fin de semana pasado una tensa charla telefónica por los 1.250 refugiados en territorio australiano que el ex presidente Barack Obama se había comprometido a recibir.

De acuerdo con el diario The Washington Post, que cita a altos funcionarios resguardados en el anonimato, Trump le dijo a Turnbull que el pacto al que había llegado con Obama era “el peor acuerdo de la historia” y se quejó de que, si se cumplía, lo iban a “matar” políticamente en Estados Unidos.

Después de acusar a Australia de querer exportar “al próximo atacante de Boston” (en referencia a los terroristas que atentaron en 2013 durante una maratón en esa ciudad), el magnate republicano hizo saber a Turnbull que su conversación era “de lejos la peor” de las cinco que había sostenido ese día con mandatarios internacionales (entre ellos, el ruso Vladimir Putin). Y a los 25 minutos, dio por terminada una charla que se suponía debía durar una hora.

Sin hacer mención a la conversación con Turnbull, Trump tuiteó: “¿Pueden creerlo? La Administración Obama acordó traer a cientos de inmigrantes ilegales de Australia. ¿Por qué? ¡Estudiaré este estúpido pacto!”

Muchos de los 1.250 refugiados son originarios de los siete países de mayoría musulmana a los que Trump suspendió el viernes pasado la concesión de visas. Trump firmó un decreto que suspende durante 90 días el otorgamiento de visas y prohíbe la entrada a todos los ciudadanos de Irak, Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia y Yemen, y frena todas las acogidas de refugiados durante 120 días, y de manera indefinida para los sirios.

De acuerdo con las fuentes de The Washington Post, Trump se habría comportado de una forma similar con otros mandatarios con los que ha conversado, como el mexicano Enrique Peña Nieto.

Este relato, que sostiene tanto el diario como la CNN, dista del comunicado que divulgó la Casa Blanca sobre la llamada a Turnbull, de la que destacó énfasis que ambos líderes pusieron en mantener una relación cercana para la estabilidad de la región.

Australia, sin embargo, ha sido históricamente un fiel aliado de Estados Unidos que se embarcó en las guerras de Afganistán e Irak promovidas por el ex presidente George W. Bush a principios de siglo.

El presidente de la Cámara de Representantes y uno de los republicanos más críticos de Trump durante la campaña, Paul Ryan, dijo poco después de la conversación telefónica entre el presidente estadounidense y su par australiano que Camberra es un aliado clave y seguirá siéndolo.

Ryan argumentó que “es muy importante que los presidentes y primeros ministros sean capaces de tener conversaciones francas y privadas”. “No sé la veracidad de los informes; no conozco el contenido de la llamada”, agregó el legislador y se negó a comentar sobre la polémica conversación entre Trump y Turnbull.

Ayer, tras divulgarse la noticia de la conversación, Trump, fiel a su estilo desafiante defendió sus “llamadas telefónicas duras” a líderes extranjeros, como los de México y Australia, y echó aún más nafta al tenso debate nacional provocado por sus políticas migratorias al prometer que sólo aceptará a los inmigrantes que “amen” al país.

La contundencia de las palabras del nuevo presidente de Estados Unidos no se limitan sólo a sus discursos y anuncios. Trump está demostrando tener el mismo “tono duro” en sus conversaciones privadas.

“Cuando oigan sobre las duras llamadas telefónicas que estoy teniendo, no se preocupen”, comentó Trump durante su intervención en el Desayuno Nacional de Oración, un acto que mezcla política y religión, y que se celebra tradicionalmente en Washington el primer jueves de febrero.

“Son duras, tenemos que ser duros. Es hora de que seamos un poco duros”, subrayó Trump al anotar que hasta ahora “prácticamente todas las naciones del mundo se han aprovechado” de Estados Unidos y prometió que “eso no va a ocurrir más”.

Por su parte, el premier australiano defendió su posición en una rueda de prensa: “Les puedo asegurar que la relación es muy fuerte... El hecho de que recibimos garantías, el hecho de que fueron confirmadas, el compromiso muy extenso que tenemos con el nuevo gobierno subraya la cercanía de la alianza. Sin embargo, como los australianos saben muy bien de mí: yo defiendo los intereses de Australia en cada foro, público o privado”.

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