15 de febrero de 2017 - 00:00

Trump echó a su asesor de Seguridad

El presidente le pidió la renuncia a Michael Flynn, por mentirle a él y al vicepresidente sobre sus contactos con diplomáticos rusos. El consejero habría prometido levantar sanciones a Moscú a cambio de apoyo político. Y lo ocultó.

El gobierno del presidente Donald Trump buscaba ayer capear el temporal de su primera crisis ante la intempestiva renuncia de su consejero de Seguridad Nacional, en medio de crecientes llamados por una investigación completa de lo ocurrido.

En la noche del lunes, el general retirado Michael Flynn presentó su carta de renuncia -que fue aceptada de inmediato- para tratar de apaciguar una espectacular crisis derivada de una conversación que mantuvo en diciembre pasado con un diplomático ruso.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo el lunes que la confianza de Trump en Flynn se había “erosionado al punto que el presidente sintió que debía hacer un cambio”, y por ello “pidió al general Flynn su renuncia”.

De acuerdo con Spicer, Trump estaba “muy preocupado al saber que el general Flynn había ocultado información al vicepresidente” Mike Pence sobre su diálogo con el diplomático ruso.

En esa conversación, Flynn charló con el embajador ruso en Washington sobre las sanciones que EEUU aplicaría contra Rusia, pero no informó adecuadamente del tenor del diálogo a Trump ni a Pence.

En su carta de renuncia, Flynn apuntó que transmitió “sin querer al vicepresidente electo y a otros información incompleta sobre sus conversaciones telefónicas con el embajador de Rusia” en Washington, Sergei Kislyak.

Búsqueda de una salida

De inmediato, Trump nombró a otro general retirado, Joseph Kellogg, para ocupar interinamente el puesto de consejero de Seguridad Nacional, añadió la Casa Blanca.

Kellogg es uno de los tres favoritos para quedarse de forma definitiva con el cargo.

Los otros dos son el vicealmirante Robert Harward, un ex comandante adjunto del Comando Central estadounidense, y el general retirado David Petraeus, ex director de la CIA.

Petraeus había renunciado a la conducción de la CIA luego de un sensacional escándalo por haber compartido información secreta con una amante, una periodista que escribía un libro sobre él. Petraeus fue condenado a dos años de libertad condicional, que vencen en abril próximo.

Para agravar el cuadro, fuentes oficiales dijeron al diario Washington Post que en enero la entonces secretaria interina de Justicia, Sally Yates, había informado a la Casa Blanca sobre el contenido de la conversación entre Flynn y Kislyak. De acuerdo con esas fuentes, Yates alertó a funcionarios de la Casa Blanca que la situación dejaba a Flynn expuesto a chantajes por parte de la inteligencia rusa.

Pedidos de investigación

Nancy Pelosi, líder de la bancada del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes, pidió una investigación porque “los estadounidenses merecen saber la extensión de la influencia financiera, política y personal de Rusia sobre el presidente Trump”.

A su vez, el legislador conservador Roy Blunt, integrante de la Comité de Inteligencia en la Cámara de Representantes, defendió que el comportamiento de Flynn sea investigado “exhaustivamente”.

En tanto, el titular de ese comité, el legislador Devin Nunes, apuntó que era necesario saber por qué agentes de la inteligencia estadounidense interceptaron una llamada telefónica de Flynn y luego pasaron la transcripción a la prensa.

“Espero que el FBI me explique qué está pasando, y espero también que tengan una buena respuesta”, comentó.

Para la senadora Demócrata Elizabeth Warren (a quien Trump llama irónicamente ‘Pocahontas’), lo ocurrido “no es normal; Trump debe a los estadounidenses un informe completo” de sus relaciones con Rusia.

En un mensaje en Twitter, Trump criticó el lunes las “filtraciones ilegales”. “La verdadera historia acá es por qué hay tantas filtraciones ilegales en Washington. ¿Estas filtraciones ocurrirán cuando yo tenga que tratar con Corea del Norte?”, escribió el mandatario.

Todo el escándalo que condujo a la caída de Flynn y la crisis surgida de esa situación ocurre en un contexto en que las relaciones de Washington y Moscú están en el centro de la polémica. Cuando Flynn habló con Kislyak, el entonces presidente Obama preparaba la aplicación de sanciones contra 5 funcionarios rusos y había determinado la expulsión de 35 diplomáticos. En ese momento, Washington acusaba directamente a Rusia de injerencia en las elecciones presidenciales de noviembre pasado.

Problemas

En sus tres primeras semanas, el presidente Donald Trump se ha convertido en un torbellino por sus polémicos decretos y sus primeros reveses, entre ellos la suspensión del decreto antimigratorio y la dimisión de su consejero de Seguridad.

- Decreto migratorio: escándalo y caos. Trump firmó el 27 de enero su decreto para proteger a EEUU de la supuesta entrada de terroristas extranjeros, que vetaba de forma temporal la llegada de ciudadanos de 7 países de mayoría musulmana y refugiados.

La medida sembró el caos en los aeropuertos e indignó a la comunidad internacional. El 3 de febrero, un juez federal de Seattle bloqueó temporalmente la aplicación del decreto en todo el territorio estadounidense. Su decisión fue confirmada por la corte de apelaciones de San Francisco.

- El muro con México. Trump promulgó el 25 de enero un decreto que daba inicio al proyecto de construir un muro fronterizo con México para frenar la inmigración ilegal, una de sus mayores promesas electorales.

El presidente mexicano Enrique Peña Nieto anuló su visita a Washington del 31 de enero en señal de protesta porque el mandatario estadounidense insistía en que México debe pagar las obras.

- Tensión con Irán. Trump amenazó a Irán el 2 de febrero por Twitter por lanzar un misil y volvió a criticar el "desastroso" acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní.

Al día siguiente, el Departamento del Tesoro estadounidense tomó represalias contra 25 personas y entidades sospechosas de haber ayudado logística o materialmente el programa balístico de Teherán. El presidente iraní, Hassan Rohani, aseguró que su pueblo se encargará de que Trump lamente sus amenazas.

- Una sola China. Trump garantizó a su homólogo chino Xi Jinping el 9 de febrero que respetará el "principio de una sola China", que excluye cualquier contacto diplomático entre terceros países y Taiwán, aunque dos meses antes Trump había hablado por teléfono con la presidenta de la isla.

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