El coloso alemán del automóvil Volkswagen, sumido en una profunda crisis por el escándalo de los motores diésel con un sistema que ocultaba su alto grado de contaminación, nombró ayer a Matthias Mueller, jefe de su rama de autos de lujo deportivos Porsche, como su nuevo director ejecutivo tras la dimisión de su predecesor, Martin Winterkorn.
Mueller, jefe de su rama de autos de lujo deportivos Porsche, tendrá la tarea de sacar a la empresa del escándalo de la falsificación de sus motores para que parecieran menos contaminantes.
El nuevo presidente, de 62 años, asumirá el cargo de inmediato, en reemplazo de Martin Winterkorn que renunció hace tres días, dijo el jefe del Consejo de vigilancia de la empresa, Berthold Huber, en la sede del fabricante en Wolfsburgo, al norte del país.
Huber calificó ayer el caso como un “desastre moral y político”. “Digo claramente que las manipulaciones de las pruebas de emisiones constituyen un desastre moral y político” para el grupo, añadió Huber en breve conferencia de prensa.
“Un pequeño grupo de personas causó un enorme perjuicio” a Volkswagen, dijo por su parte Bernd Osterloh, quien representa a los trabajadores en el Consejo.
Aún traumatizados por el eco mundial del caso, los 20 miembros del Consejo de Vigilancia del constructor de Wolfsburgo se reunieron para poner oficialmente fin al cargo de Winterkorn. Éste, llamado hasta hace poco “Mr Calidad” por la prensa alemana, anunció su dimisión el miércoles y asumió la total responsabilidad por el escándalo aunque afirma que ignoraba lo ocurrido.
La purga no se va a limitar a la cumbre de la pirámide, y otras cabezas caerán también, había confirmado el jueves Olaf Lies, miembro del consejo de vigilancia de la empresa.
El constructor alemán espera así iniciar una nueva era tras haber confesado esta semana que colocó en 11 millones de vehículos en todo el mundo un dispositivo para burlar los controles anticontaminación y hacerlos pasar, ante los consumidores y las autoridades, por vehículos más ecológicos de lo que eran en realidad.
Imagen por el piso
Esta confesión tuvo un efecto devastador en Alemania y en todo el mundo para la imagen de integridad que tenía Volkswagen en los últimos años.
Solo en Alemania, cerca de 2,8 millones de vehículos en circulación fabricados por el grupo VW están equipados con un dispositivo trucado, declaró ayer el ministro alemán de Transportes Alexander Dobrindt.
Estas declaraciones, que revelan la importancia del caso en la propia Alemania, hicieron caer las acciones de VW un 4% ayer por la tarde.
Los títulos de Volkswagen, que han perdido 30% esta semana, habían abierto sin embargo la sesión de ayer en leve alza ante la perspectiva de la designación de una nueva directiva.
El nuevo presidente y su directorio tendrán que gestionar las consecuencias comerciales y judiciales del caso, que aún son difícilmente valorables. Volkswagen ya ha puesto 6.500 millones de euros de sus cuentas para hacer frente a todo ello, pero solamente en Estados Unidos el grupo podría ser sancionado con una multa de 18.000 millones de dólares.
Además de hacer frente a la crisis, el nuevo presidente tendrá que reformar la estrategia de un enorme grupo -10 millones de autos vendidos en 2014, 202.000 millones de euros de facturación, 590.000 empleados- dirigido hasta ahora de forma muy centralizada.
BMW, sospechada, pierde valor en la Bolsa de Valores
BMW negó haber manipulado sus motores diésel y aseguró acatar las normativas de emisiones de todos sus mercados, en respuesta a un informe de prensa publicado después de que Volkswagen admitiera fraudes masivos. “En BMW no manipulamos ni recurrimos a engaños sobre nuestros tests. Acatamos las normativas de todos los países y los requerimientos legales de los tests en todos ellos”, indicó el
fabricante alemán de coches de lujo en un comunicado emitido en Múnich.
Según la revista especializada AutoBild, las emisiones contaminantes de un modelo diesel de BMW son once veces superiores a los topes impuestos por la Unión Europea.
“Volkswagen no es el único constructor cuyos vehículos emiten niveles sospechosos de óxidos de nitrógeno”, apunta el rotativo, que cita como ejemplo de ello a coches del grupo BMW, aunque sin llegar a afirmar que se trate de un engaño deliberado.
El artículo provocó un desplome de las acciones de la firma en la Bolsa de Fráncfort.
Las acciones de BMW cedieron a media jornada 8,3%, hasta 76,15 euros, en la bolsa de Fráncfort, pese a que la compañía desmintió esta información y aseguró que cumple las normativas internacionales. El también fabricante alemán Daimler cedía 4% y el productor de neumáticos Continental restaba 3,9%.