12 de agosto de 2026 - 14:50

Tiene 13 años, dedicó sus vacaciones a fabricar una silla de ruedas para una bebé y ya piensa en su próximo proyecto

Zac Waters reemplazó las vacaciones por 300 horas de trabajo técnico para fabricar gratis un equipo médico que comercialmente es costoso y lento de obtener.

Zac Waters, un adolescente de 13 años residente en Lehi, Utah, transformó su afición por la tecnología en una herramienta de cambio social directa. En lugar de pasar su verano en actividades recreativas, invirtió 300 horas en diseñar e imprimir en 3D una silla de ruedas personalizada para una bebé de 21 meses.

Waters inició el proceso tras consumir contenido especializado en YouTube sobre el funcionamiento de la impresión 3D. Su curiosidad técnica lo llevó a contactar con MakeGood, una organización sin ánimo de lucro que fabrica dispositivos de asistencia gratuita a través de voluntarios con acceso a impresoras y capacidad de diseño para personas con discapacidad.

Del consumo digital al ensamblaje de piezas médicas

El proyecto representó un desafío técnico de gran envergadura debido a la complejidad de las dimensiones requeridas. MakeGood opera gracias a personas que diseñan dispositivos que, por la vía comercial, suelen tener costes elevados y plazos de entrega largos, especialmente el equipamiento a medida para niños que requieren ajustes constantes por su desarrollo físico.

El joven realizó personalmente el diseño, la impresión de cada pieza, las pruebas de resistencia y el ensamblaje final. Waters explicó que su fase favorita es el momento de encajar los componentes hasta obtener un objeto funcional, proceso que le tomó aproximadamente 300 horas de trabajo constante durante sus vacaciones escolares.

Una silla personalizada que puede adaptarse al crecimiento de la niña

La silla incluye acabados en rosa, una mesa tipo bandeja y espacio en el respaldo para alojar equipos médicos de mayor peso. El reposapiés y el reposacabezas son ajustables para que el dispositivo "pueda adaptarse al crecimiento de la niña", evitando que el equipo quede obsoleto rápidamente por el cambio de talla de la menor.

Las correas de sujeción se fabricaron con un material suave y flexible para mayor comodidad. Waters comparó el apoyo constante de su familia con los rieles de una pista de bolos, quienes le permitieron rebotar ideas hasta llegar a una solución técnica válida para manejar la complejidad de encajar piezas de gran tamaño.

Su próximo objetivo: crear más dispositivos para niños con discapacidad

Su abuela, Charlotte Waters, afirmó que el legado de una persona no depende de su edad sino de su carácter. Para Zac, el proyecto significó unir sus dos intereses principales: el manejo técnico de impresoras 3D y la voluntad de ayudar directamente a quienes atraviesan situaciones de necesidad física o económica.

El adolescente planea seguir formándose en el área técnica para colaborar nuevamente con MakeGood. Su meta es alcanzar el nivel de los diseñadores profesionales para fabricar más equipos de asistencia que mejoren la movilidad y autonomía de otros niños con discapacidad a través de la tecnología.

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