A dos meses del comienzo del estallido social, la violencia volvió a golpear a Chile y nuevamente en la Plaza Italia de Santiago, tras el reinicio del proceso de reforma de la Constitución. Allí un carro blindado de Carabineros aplastó contra otro a un manifestante.
El epicentro fue la mencionada plaza donde se dispuso un fuerte operativo de seguridad, de unos mil efectivos, para impedir manifestaciones no autorizadas y cortes en el tráfico. Los manifestantes traspasaron los sucesivos cercos policiales y forzaron a piedrazos el repliegue de los efectivos. Otros, utilizaron parte del vallado policial para improvisar barricadas, desde las cuales opusieron resistencia a los carabineros.
Los efectivos volvieron a la carga contra los manifestantes, arrojando grandes cantidades de gases lacrimógenos para dispersarlos.
En uno de los momentos más duros de la represión, uno de los carros hidrantes atropelló a un manifestante y lo aplastó contra otro móvil policial.
Eso generó una violenta reacción de los manifestantes que forzaron, arrojándole todo tipo de objetos, que el carro hidrante buscara rápidamente un punto de fuga, mientras otros manifestantes intentaban reanimar al joven atropellado, quien fue trasladado al hospital.
El Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de Chile informó que sufrió una fractura de pelvis, pero que se encuentra estable.
Finalmente, el cerco policial consiguió rearmarse cerca de las 20, en las cercanías del Parque Bustamante.
Las protestas en Chile estallaron el 18 de octubre por el alza en la tarifa del metro de Santiago pero después derivaron en un amplio reclamo en contra del gobierno de Sebastián Piñera y de políticas sociales de mayor igualdad.