El presidente Michel Temer demoró más de 40 minutos su pronunciamiento, mientras la prensa aguardaba con la impresión que podría inclusive desistir. Apareció, sin embargo, con una fuerza inaudita.
El presidente Michel Temer demoró más de 40 minutos su pronunciamiento, mientras la prensa aguardaba con la impresión que podría inclusive desistir. Apareció, sin embargo, con una fuerza inaudita.
Según el jefe de Estado, la grabación de sus conversaciones con el empresario Joesley Batista, "fue fraudulenta y manipulada". Dijo que el dueño de JBS cometió "el crimen perfecto. Engañó a los brasileños y ahora vive en Estados Unidos".
Indicó que irá a pedir a la Corte Suprema que suspenda la investigación de las acusaciones vertidas contra él por el procurador Rodrigo Janot, que se basaron en los audios y la delación, ante los fiscales, del empresario Joesley. Justificó esa demanda en función de lo que él calificó como "voces e incoherencias entre los audios y las declaraciones" del dueño de JBS.
La Corte abrió una investigación contra Temer por corrupción pasiva, obstrucción de la justicia y asociación ilícita a partir de la grabación oculta que Batista le hizo al mandatario al visitarlo en la residencia oficial en marzo.
Temer atacó ayer al empresario, sobre el que dijo que se había enriquecido en base a préstamos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). Recordó las operaciones realizadas en el mercado de cambios el miércoles último con la compra de 1.000 millones de dólares un día antes de la devaluación, que resultó de la conmoción gatillada por sus denuncias contra el jefe de Estado.
“Ahora anda paseando libre por Nueva York” sostuvo.
Luego de poner en tela de juicio la integridad de las grabaciones que realizó Joesley Batista, dueño de JBS, de su conversación con él, Michel Temer tomó por el camino que sus acusadores le dejaron abierto.
Las “imperfecciones” del audio donde se escuchan el diálogo entre el empresario y el jefe de Estado permitieron a éste demandar a la Corte Suprema que suspenda, de inmediato, el proceso que le entabló el procurador general Rodrigo Janot por corrupción y obstrucción de la justicia.
Janot, jefe de la Procuración General de la República, basó sus acusaciones contra el presidente brasileño en dos fuentes: los audios y la delación de Batista, además de filmaciones posteriores realizadas por la policía federal.
En la presentación que realizó ante la Corte Suprema, el fiscal reconoció que no pudo someter la grabación del empresario Batista a una pericia rigurosa por falta de equipos. Advirtió que estos audios fueron “analizados en forma preliminar” pero concluyó que, a partir de esa primera evaluación técnica de la Procuración, era posible afirmar que los diálogos grabados “son lógicos y coherentes”.
¿Indicios o pruebas?
Fueron también esos “indicios” los que llevaron al ministro de la Corte Suprema, Edson Fachin, a autorizar el proceso contra el mandatario brasileño. En su escrito, el juez afirmó que “no hay ninguna ilegalidad” procesal en los audios grabados por Batista y recordó que los hechos destacados en esa grabación fueron, a posteriori, “ratificados” por el empresario durante su declaración a los fiscales.
Pero Temer ayer demostró que los audios no son exactamente lo que parecen. Dijo que el empresario Joesley “habla en su delación lo que no está en el audio. Lo que está en el audio demuestra que él estaba muy insatisfecho con mi gobierno”. Sostuvo que “queda patente el fracaso de sus acciones. El gobierno no atendió sus pedidos y no se sustenta entonces la acusación de corrupción pasiva”.
Varios peritos, citados ayer por los diarios Folha de Sao Paulo y Estado de Sao Paulo, revelaron que hay “interrupciones” en los audios.
Según Ricardo Caires dos Santos, especialista de la Justicia de San Pablo, hay más de 40 cortes en la grabación, lo que indicaría que efectivamente “hubo manipulación”. Otro tanto sostuvo el experto Marcelo Carneiro de Souza, aunque él identificó sólo 14 “fragmentaciones”.
Lula pidió su renuncia y elecciones pronto
El ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, líder del Partido de los Trabajadores (PT) y potencial candidato en los próximos comicios, reclamó ayer la renuncia de Temer y el llamado a nuevas elecciones. "Nosotros queremos elecciones directas, queremos que Temer salga enseguida; no queremos que haya un presidente elegido de forma indirecta", afirmó Lula da Silva.
Durante un encuentro del PT en San Pablo, y en sus primeras palabras desde el estallido del escándalo que puso entre las cuerdas a Temer, Lula insistió en su pedido de elecciones: “Podemos hasta perder, pero que sea en un proceso democrático”.
Para el ex mandatario, “lo que no debe pasar es que alguien piense que puede poner un presidente que no fue electo por el pueblo”, por lo que es preciso “acabar con esta maldita reforma”.
Imputado en cinco causas penales, la mayoría de ellas por corrupción, Lula no citó las denuncias que pesan en su contra y volvió a dejar en abierta la chance de su candidatura para las elecciones presidenciales previstas para 2018.
“Mi candidatura dependerá de muchas cosas, pero Dios quiera que la televisión Globo defina ya a su candidato”, ironizó, y remarcó que “ante tanta persecución, tanta acusación que aparece todo el día” le “entran ganas de ser presidente”.
Télam