Lo que comenzó como una búsqueda desesperada ante el aumento de precios del mercado inmobiliario en 2020 terminó en un giro inesperado para Tyler y Lauren Bouldin. La pareja estadounidense adquirió en Pensilvania una casa de 1830 denominada 'The Forge', por la que debió pagar 460.000 dólares tras una insólita confusión durante la subasta.
En la puja, Tyler asistió solo y una simple sonrisa involuntaria fue interpretada por el subastador como una oferta formal. Al adjudicarse la finca de dos hectáreas, el entusiasmo inicial se transformó en estupor al inspeccionar la estructura: carecía de cocina, tenía los pisos destruidos y la piscina estaba invadida por reptiles.
Artículo de periódico sobre la casa 'The Forge'.
FOTOGRAFÍA DE SYMMETRY CO.
El motivo detrás de la plaga de serpientes y el deterioro estructural
La presencia masiva de serpientes en la pileta responde a un mecanismo ecológico directo: el estancamiento prolongado de agua de lluvia en la estructura abandonada, sumado a la ubicación al pie de una montaña con vegetación tupida, creó un microclima húmedo y protegido propicio para la proliferación de reptiles. Sin circulación de agua ni mantenimiento, el estanque abandonado funcionó como refugio natural, lo que obligó a su posterior demolición definitiva.
A este factor biológico se sumó el colapso edilicio: las filtraciones continuas pudrieron los tirantes de madera y arruinaron la escalera principal. Aunque planearon completar la restauración en un año trabajando de noche y fines de semana, el cronograma falló por el desabastecimiento de materiales y la falta de mano de obra durante la pandemia.
Cinco años de sacrificios y un presupuesto que superó los USD 300.000
Para financiar las obras, los Bouldin vivieron con sus padres en distintos períodos, recortaron salidas a cenar y cancelaron vacaciones durante cinco años. Cada dólar ahorrado se invirtió en placas de yeso, pisos y materiales que ellos mismos colocaron en jornadas de trabajo agotadoras.
La casa 'The Forge' con jardín nuevo.
FOTOGRAFÍA DE SYMMETRY CO.
En la actualidad, la remodelación alcanza el 85% de avance. Con la pileta ya eliminada, aún quedan pendientes arreglos en el tejado, las ventanas, el granero y la capilla. Tras superar los 300.000 dólares en costos de reparación, la pareja decidió avanzar a su propio ritmo sin resignar la vida familiar cotidiana.