6 de octubre de 2026 - 12:30

Ina vivió 5 años en un colectivo y decidió construir a mano su casa de barro y paja sin saber albañilería

Tras reunir 8.000 dólares para el techo y la estructura, Ina utilizó barro, paja, aceite usado de cocina y cuarzo molido para levantar las paredes.

Ina, una emprendedora originaria de Saladillo, completó en un año la construcción a mano de su vivienda de barro y paja en el valle de Calamuchita, Córdoba. Tras residir durante cinco años en un colectivo adaptado dentro del mismo terreno, levantó la estructura junto a su pareja sin contar con conocimientos previos en albañilería.

El proyecto comenzó con una inversión de 8.000 dólares provenientes de una herencia materna, fondos que destinaron a los cimientos, las bases de madera y la cubierta de la casa. Para completar el resto de la obra sin presupuesto adicional, la pareja asumió la mano de obra, aprovechó insumos naturales del entorno y recurrió al trueque con pobladores de la zona.

¿Cómo hizo Ina las paredes de su casa de barro y paja?

La estructura principal fue levantada mediante la técnica de quincha y adobones de barro crudo sin cocción, con aberturas orientadas estratégicamente hacia el cerro Champaquí. Para revestir la fachada exterior y el interior, cortaron paja a machete en el monte nativo, la tamizaron junto con arena y barro, y aplicaron las mezclas en jornadas de trabajo manual. "Si nosotros pudimos, puede cualquiera; no teníamos una base de dinero grande ni conocimientos", explicó Ina sobre la edificación, en diálogo con el canal de YouTube "Crónicas del Cambio".

Con el objetivo de impermeabilizar las paredes exteriores frente a las lluvias y evitar el desgaste de la tierra, aplicaron varias capas de aceite de cocina usado recolectado en ferias locales. Asimismo, en la capa fina de los revoques interiores y en los contrapisos incorporaron escamas de mica y cuarzo molido para aportarle firmeza, brillo natural y reflejos luminosos a la superficie.

¿Cómo terminó Ina su casa de barro con trueque y diseño integrado al monte nativo?

La finalización de la vivienda incluyó la instalación de las cañerías de gas, agua y la colocación de un biodigestor ejecutados por la propia pareja. Al momento de revestir la zona del baño, intercambiaron piedras sobrantes del piso por mosaicos calcáreos verdes ofrecidos por una familia del barrio. "Nos regalaron los calcáreos y nosotros les dimos las piedras; el trueque funciona de manera constante en la comunidad", destacó la constructora.

El diseño interior cuenta con un espacio amplio sin divisiones rígidas, un entrepiso de guardado y una despensa subterránea fresca destinada a la conservación de alimentos y fermentos. La construcción respetó los árboles nativos del lote, integrando un ejemplar autóctono dentro de la galería exterior para conservar la sombra del ecosistema serrano.

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