Nada es puro en sí mismo, y la vieja discusión sobre qué géneros ocupa (o debiera ocupar) la música argentina, sigue vigente. El planteo es tramposo desde el vamos, y quizá tenga tantas respuestas como personas habitamos el país.
Nada es puro en sí mismo, y la vieja discusión sobre qué géneros ocupa (o debiera ocupar) la música argentina, sigue vigente. El planteo es tramposo desde el vamos, y quizá tenga tantas respuestas como personas habitamos el país.
Algo similar vivió ya (¿vive?) el folklore, con miradas de ceño fruncido entre los amantes de la criolla y el legüero en detrimento de los sonidos del bajo o la batería envolviendo zapateos, mudanzas y zarandeos. Pero estamos hechos de prejuicios. Es parte de nuestro ser, como la propia música.
El tango no es ajeno a esta partida, y Buenos Aires atesora esas riñas en la dialéctica y en sus calles. Lo saben las cantinas, los bares típicos como el Tortoni o La Poesía, y también los nuevos espacios donde la cultura se da cita, como el CCK.
Allí, la apuesta del Maestro Luis Gorelik, el nuevo director de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, es aún más ambiciosa: ensanchar los límites no de un género, sino el ancho y vasto camino de la música argentina.
Dónde comienza y acaba lo nacional, qué lo caracteriza y cómo se define musicalmente, son cuestiones que obsesionan al responsable del conjunto fundado en 1932, dependiente hoy del Ministerio de Cultura de la Nación.
Para no quedar sólo en palabras, hoy, compositores e intérpretes de mundos aparentemente dispares conformarán los mosaicos de esa pintura mayor.
Representante de la esfera conocida como clásica o académica, Juan José Castro será interpretado por la orquesta junto a la mendocina Elena Dabul al piano, y un tanguero de ley como Horacio Salgán recibirá el homenaje de la Filiberto en el centenario de su nacimiento, con arreglos encargados especialmente al notable arreglador y compositor ganador de 6 premios Grammy, Carlos Franzetti, relacionado también con el jazz.
Mixturas
“La división la hemos hecho nosotros. Digo… el medio, las costumbres, no los compositores. Incluso en la época de grandes maestros como Juan José Castro las distinciones, y no diferencias, que las hay, entre lo académico y lo popular, eran borrosas”, asegura Elena Dabul, la mendocina que estará al piano como invitada para acompañar a la orquesta.
Con amplia actividad concertística, como solista y con conjuntos de cámara, Dabul se desempeñó en la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Cuyo y la Orquesta Filarmónica de Mendoza, y actualmente es Profesora de Música de Cámara y de Piano, e investigadora de la UNCu.
“Recibí la invitación con sorpresa y felicidad, porque el concierto de Castro es de los más relevantes de la historia del país. Yo lo repuse en Argentina después de 50 años, pero hace ya varios que no lo toco, así que estoy ansiosa como el primer día”, dice. Para Dabul, los tangos de Castro parecen provenir de la pluma de cualquier compositor de puro cepa arrabalera, lo que deja en claro aquella borrosa frontera que mencionaba.
Cercano al lenguaje neoclásico europeo, la obra de Castro acude en forma recurrente al tango, y sus recursos están presentes a lo largo de toda su producción. Es que a diferencia de otros compositores académicos que escribieron tangos, el hombre formado en París fue un férreo conocedor del género, y obras como “¡Qué titeo...!” así lo demuestran.
Cuentan que de pibe incluso había interpretado varios de sus tangos en algún boliche para ganarse la vida, acaso sin soñar siquiera que la historia lo convertiría en un notorio compositor y director de orquesta de trayectoria internacional. Su obra contempla además de este concierto para piano, cuatro óperas, varias obras sinfónicas, un concierto para violín y numerosas piezas para piano y conjuntos de cámara.
“Es maravilloso que la Filiberto se haya convertido en una orquesta con una mirada tan rica y tan amplia, cosa posible y lógica por el talento y las múltiples orientaciones de sus músicos”, concluye Dabul.
Desafíos
La velada compartirá programa con otra gran propuesta: el estreno de nueve tangos de Salgán enviados especialmente por Gorelik a Estados Unidos, donde Carlos Franzetti, un verdadero maestro en el oficio de los arreglos, los trabajó durante meses.
Compositor, pianista y director de orquesta, Horacio Salgán es uno de los máximos exponentes del mundo del tango que amplió los recursos expresivos sin perder la profunda raíz de arrabal, llamado “tango de vanguardia”.
Así lo cree Franzetti: “Algunos compositores argentinos se han caracterizado por hacer exclusivamente música de fuertes raíces y tradición, ya sea desde los ritmos folklóricos o con el tango. Otros hemos experimentado dentro y fuera del nacionalismo musical, aunque lo curioso de esto es que siempre estará presente el acento regional, como si fuese una nostalgia telúrica que el compositor no puede o no quiere evitar”.
También compositor, pianista, productor y arreglista, Carlos Franzetti se graduó en The Juilliard School de Nueva York, y desde entonces ha compuesto sinfonías, conciertos, óperas, música de cámara, música de jazz para big bands y bandas sonoras.
Por sus diversas labores este argentino ha ganado múltiples premios, entre los que se destaca el Diploma al Mérito por su aporte al jazz de la Fundación Konex, y el Latin Grammy Award 2001 por su álbum Tango fatal, el primero de los 6 Grammy que obtendría a lo largo de su trayectoria.
“A fuego lento”, “Grillito” o “Del 1 al 5 (día de pago)”, serán algunos temas legendarios de Salgán que la Filiberto estrenará bajo sus arreglos: “O desarreglos… porque el repertorio del maestro no deja dudas con su intención compositiva, sus partes de piano son muy completas en tema, armonía y variaciones, y la música está emparentada con las formas clásicas, pero el resultado es de raíz totalmente Argentina.
La ficha
Hoy a las 20.
Sala Sinfónica CCK, Sarmiento 151, Ciudad de Buenos Aires
Entrada gratuita (consultas en la web www.cck.gob.ar)