Quienes frecuentan este universo recuerdan pequeños encuentros hace más de una década, cuando apenas se reunían algunos aficionados al combate medieval, los juegos de rol y la fantasía. En 2018 se realizó un primer festival, todavía muy pequeño, aunque luego quedó todo pausado.
Reviven la Edad Media con festivales y combates.
Daniel Caballero / Los Andes
"Desde 2019 hasta 2024 no hubo nada que nucleara a toda la comunidad. Los chicos del combate medieval seguían entrenando y compitiendo, pero no existía un gran encuentro. Entonces decidí hacerlo, con mis ahorros, mis contactos y mis conocimientos de diseño gráfico", cuenta Olguín quien, justamente, es diseñadora gráfica.
Así nació Medievhalia, que este sábado tuvo su tercera edición. Mientras que la primera edición fue en 2024 las Termas de Cacheuta y reunió unas 300 personas, la siguiente mantuvo su locación entre montañas. Fue en los bosques de Cacheuta, el 5 de octubre de 2025, y convocó a 500 asistentes.
En sintonía con esta popularidad creciente, este fin de semana ya hubo 1.000 asistentes a esta especie de "viaje en el tiempo". La propuesta incluyó feria de mercaderes, espectáculos, fotografía temática, gastronomía inspirada en Gales y Bélgica, arquería, juegos de rol y combates medievales.
Combate medieval: pelear como caballeros y con 50 kilos encima
Uno de los grandes atractivos de estos encuentros son los combates medievales. Detrás de ellos no hay actores ni coreografías, sino que hay deportistas. Porque, como disciplina, el combate medieval nació hace unas tres décadas en Rusia y llegó a Argentina dos décadas atrás.
"No hay que olvidar que peleamos llevando unos 50 kilos encima entre armadura, espada y escudo", explica Pablo Gorigoitía (49), capitán de Huargos Combate Medieval Mendoza, uno de los dos equipos mendocinos que fueron parte de la Medievhalia.
Reviven la Edad Media con festivales y combates.
Daniel Caballero / Los Andes
Su historia personal con la pasión por lo medieval comenzó hace más de veinte años. "Si de chico te incentivan con los libros, terminás entrando a este mundo. Yo llegué por la literatura, después por los juegos de rol y finalmente por el combate medieval", recuerda.
Actualmente, Mendoza cuenta con tres clubes de combate medieval, siendo Huargos y Guardianes del Oeste los más importantes. Guardianes tiene 20 luchadores, mientras que en Huargos hay 7 más.
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Gentileza
Las armaduras son réplicas históricas fabricadas artesanalmente. Cada pieza respeta modelos europeos de los siglos XIV y XV, mientras que las espadas no tienen filo ni punta.
De hecho, las reglas también son estrictas. No se permiten estocadas y el entrenamiento comienza con caños de PVC forrados de goma espuma antes de pasar al acero.
"Somos muy respetuosos de la historicidad. Puede haber alguna licencia inspirada en la fantasía, pero tratamos de reproducir armaduras reales", explica Gorigoitía.
Cuando Tolkien, Game of Thrones y Vikingos abren la puerta
Si bien no existe una única respuesta a por qué cada vez más personas se sienten atraídas por este universo, los propios protagonistas encuentran una respuesta común.
"Series como 'Game of Thrones', 'Vikingos', los videojuegos, el tarot o el interés por las brujas hicieron que mucha gente empezara a acercarse. Ese colectivo fue creciendo y hoy encuentra un espacio donde compartir esa pasión", destaca Gorigoitía.
Para Miguel García, capitán de Guardianes del Oeste, ocurre algo parecido.
"Muchos llegan impulsados por la fantasía medieval, pero después descubren la reconstrucción histórica. Nosotros recreamos técnicas y equipamientos reales de la época", explica.
Además de practicar combate medieval y ser capitán de Guardianes del Oeste, Miguel se dedica profesionalmente a ser narrador de mesas de "Calabozos y Dragones". Por lo que, en pocas palabras, vive como pocos este furor.
"Como soy un ñoño de toda la vida, me parece perfecto que la gente llegue gracias a las series, las películas o los videojuegos. Después descubre que detrás hay muchísimo más", resalta.
Reviven la Edad Media con festivales y combates.
Daniel Caballero / Los Andes
Guardianes del Oeste nació en 2014 y es el club de combate medieval más antiguo de Mendoza. Sus 20 integrantes entrenan dos veces por semana.
Quienes practican esta disciplina no solo se detienen en el espíritu deportivo (no deja de ser una modalidad de combate full contact), sino que fabrican, reparan y mantienen sus propias armas y armaduras.
El yelmo (casco) es fundamental, y es este elemento lo que definirá el tipo de armadura que utilizará cada participante.
La banda sonora de otro tiempo, y del presente
Pero no todo gira alrededor de las espadas, las armaduras y los combates. También hay música, a cargo de un instrumento por demás hipnótico.
El misterioso gaitero que da una banda de sonido distinta a la montaña mendocina y atrapa con su música. Foto: Ignacio Blanco / Los Andes
Allí aparece Oscar Nini, el psicólogo mendocino que hace unos años fue noticia por sorprender a turistas tocando una gaita asturiana frente al dique Potrerillos. Hace 20 años se enamoró de este instrumento, también de raíces medievales. Y junto a su banda, Ruxideru, también fue parte del festival medieval.
"La época dorada de la gaita explotó en los últimos diez años. Las redes sociales cambiaron todo. Hoy puedo hablar con gaiteros de cualquier parte del mundo y aprender de ellos", cuenta.
Nini recuerda que conoció este instrumento escuchando heavy metal. La primera vez que vio y escuchó una gaita fue en un tema de Korn.
Después llegaron el Centro Asturiano, las clases y una pasión que hoy combina con los festivales medievales.
"Las series, los videojuegos, Game of Thrones, Vikingos y Tolkien llevan a la gente hacia ese universo. Todo eso termina confluyendo en este tipo de encuentros", afirma. Y cuenta que, todavía hoy sigue escapándose a Potrerillos para tocar entre las montañas.
Reviven la Edad Media con festivales y combates.
Daniel Caballero / Los Andes
Hidromiel, la bebida de los guerreros
La experiencia medieval no solo queda en los combates y en la música. También pasa por otro de los sentidos, el gusto, y queda en el paladar.
Entre los participantes estaba Domingo Morales, apicultor y enólogo mendocino que elabora hidromiel artesanal.
"Es una bebida muy conocida de la Edad Media. La leyenda dice que Odín les entregó la receta a las valquirias para compartirla con los guerreros vikingos", cuenta sonriente este hombre de 74 años.
Morales participa desde hace años en ferias temáticas con sus elixires y observa el mismo fenómeno creciente entre seguidores de la cultura y las tradiciones medievales.
"Quizás todo empezó con El Señor de los Anillos y todo lo que vino después. Acá el público mayoritario tiene entre 40 y 45 años, viene disfrazada, quiere vivir la experiencia y pasar un buen momento", cierra.
Mientras tanto, a su alrededor, toda la sala 1 de la Nave Cultural luce como una aldea medieval europea, de esas en las que abundan mercaderes, guerreros, músicos y juglares.