Chile avanza en la construcción de un sistema de salud digital basado en la interoperabilidad, la telemedicina y la gestión de datos clínicos. Así lo explicó la Dra. María José Letelier Ruiz, cirujana dentista de la Universidad de Chile y jefa del Departamento de Salud Digital, durante su exposición en el Ciclo Pilares IA, donde compartió la experiencia del país vecino y los desafíos pendientes para consolidar la transformación tecnológica del sector.
La especialista señaló que Chile cuenta con un 95% de digitalización en la atención ambulatoria mediante registros clínicos electrónicos, mientras que el ámbito quirúrgico alcanza un 56%. Además, destacó que la ley de telemedicina fue aprobada en 2023 y que una nueva normativa de protección de datos personales entrará en vigencia durante este año.
Según indicó, estos avances permiten acelerar la interoperabilidad y el intercambio seguro de información entre instituciones sanitarias.
La persona como eje de la transformación
Letelier remarcó que la salud digital no debe desarrollarse como un sistema paralelo al modelo tradicional de atención.
"No queremos que esto sea un camino paralelo, sino que mantengamos a la persona en el centro", afirmó. Según explicó, las herramientas digitales deben complementar la atención presencial y contribuir a resolver problemas concretos del sistema sanitario.
La especialista sostuvo que Chile definió cuatro pilares para orientar su estrategia: un marco legislativo sólido, interoperabilidad, incorporación de telemedicina e innovación, y alfabetización digital. En ese sentido, señaló que tanto los profesionales como los pacientes deben comprender y confiar en estas herramientas para que puedan desplegar todo su potencial.
"Todo lo que hacemos es para la persona y su tratamiento", subrayó.
Interoperabilidad para terminar con los silos de información
Uno de los principales desafíos identificados por Chile es la fragmentación de los datos clínicos. Letelier explicó que la interoperabilidad busca evitar que un mismo paciente tenga información dispersa en múltiples sistemas.
"La interoperabilidad nos va a ayudar a la continuidad del cuidado", señaló. También indicó que permitirá optimizar recursos y reducir tareas administrativas que hoy consumen tiempo de médicos, enfermeros y otros profesionales.
Según detalló, el país optó por un modelo que no centraliza toda la información en una única plataforma. En cambio, los datos permanecen almacenados en cada establecimiento de salud y pueden ser consultados mediante sistemas interoperables.
"El dato no es de una empresa, el dato es del paciente", destacó.
La doctora explicó que el sistema incorpora registros de pacientes y prestadores, servicios terminológicos y repositorios clínicos que facilitan el intercambio de información. A su juicio, este enfoque permite que distintas instituciones accedan a los antecedentes necesarios para brindar una atención más integral.
Telemedicina y acceso a la salud
La experiencia chilena también incluye una expansión sostenida de la telemedicina. Letelier recordó que la normativa aprobada en 2023 reconoció formalmente esta modalidad como una prestación equivalente a la atención presencial.
"La telemedicina es otra modalidad de atención, que es tan válida como la atención presencial", afirmó.
La especialista aclaró que no todos los diagnósticos pueden resolverse de forma remota, aunque aseguró que prácticamente todas las especialidades pueden incorporar algún componente de telemedicina.
También señaló que todavía persisten barreras culturales. En ese contexto, planteó que muchos pacientes desconfían de una consulta virtual, aun cuando en numerosas consultas presenciales tampoco existe un examen físico exhaustivo.
Para Letelier, la alfabetización digital resulta clave para superar estas resistencias y ampliar el acceso a la atención en territorios con menor disponibilidad de especialistas.
Datos para anticiparse a los problemas sanitarios
Otro de los objetivos de la estrategia chilena es utilizar la información sanitaria para mejorar la toma de decisiones y fortalecer la prevención.
La especialista explicó que el sistema de salud suele reaccionar cuando los problemas ya están instalados. A partir de una mejor integración de datos, consideró posible detectar tendencias y riesgos antes de que se conviertan en emergencias.
"Hoy día somos súper reactivos", advirtió.
Según indicó, la interoperabilidad permitirá desarrollar inteligencia sanitaria capaz de identificar patrones vinculados con fenómenos complejos, como problemas de salud mental o situaciones de riesgo en determinadas comunidades.
Además, Chile trabaja en una aplicación destinada a que los ciudadanos puedan acceder a sus datos clínicos y a información sanitaria relevante. Letelier explicó que el proyecto avanza ahora porque existen las condiciones tecnológicas necesarias para ofrecer servicios concretos a los usuarios.
"Vamos a tener una porque vamos a tener datos que mostrar", aseguró.
La especialista destacó que la pandemia aceleró gran parte de estos procesos y consolidó la salud digital como una herramienta estratégica para los sistemas sanitarios de la región. A futuro, sostuvo que el desafío será profundizar la integración de la información para que la tecnología permita anticiparse a los problemas y ofrecer una atención más eficiente, oportuna y centrada en las personas.