25 de junio de 2026 - 14:43

Geólogos advierten que Mendoza podría registrar un terremoto tan destructivo como el de Venezuela: ¿Estamos preparados?

Especialistas del IANIGLA y expertos en protección sísmica advierten que Mendoza comparte características geológicas con la región afectada. Destacan que la preparación de la población es importante, pero sostienen que la verdadera clave para reducir daños y salvar vidas sigue estando en la calidad de las construcciones.

El fuerte terremoto que sacudió a Venezuela volvió a poner sobre la mesa una pregunta inevitable para los mendocinos: ¿podría ocurrir algo similar en esta provincia? La respuesta de los especialistas es clara: sí, Mendoza posee condiciones geológicas que permiten la ocurrencia de sismos destructivos. Sin embargo, también cuenta con una ventaja fundamental respecto de muchos otros lugares del continente: décadas de desarrollo de normas y tecnologías de construcción sismorresistente.

Para los expertos, la principal enseñanza que deja cada gran terremoto es que la diferencia entre una tragedia y una emergencia controlable suele estar menos relacionada con la magnitud del fenómeno que con la calidad de las edificaciones y el grado de preparación de la sociedad.

Una geología similar a la de Venezuela

La geóloga Laura Beatriz Giambiagi, investigadora del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA-CONICET), explicó que Mendoza comparte con Venezuela una característica que vuelve especialmente peligrosos determinados movimientos sísmicos.

"Estamos en Mendoza y San Juan en una situación similar a Venezuela. Podemos esperar algo así, sismos como los de Venezuela, que son muy cerca de la superficie, entre 10 y 15 kilómetros de profundidad, que son los más destructivos", señaló.

La especialista remarcó que estos terremotos son diferentes de los que habitualmente se asocian a Chile. Mientras que los sismos chilenos se originan por el proceso de subducción de placas tectónicas, los que pueden producirse en Mendoza ocurren dentro de la propia corteza terrestre y a escasa profundidad.

"No son como los sismos de Chile. Estos están dentro de la corteza, cerca de la superficie. Quizás son de menor magnitud, pero muy destructivos, sobre todo si ocurren cerca de centros urbanos, como pasó en Venezuela", explicó.

Según Giambiagi, la amenaza sísmica mendocina está vinculada a fracturas geológicas activas que, cada cierto tiempo, liberan energía acumulada mediante terremotos.

"Tenemos una situación similar porque estas fracturas de la corteza se mueven cada tanto. Eso es lo que pasó en Venezuela y acá también podría pasar", advirtió.

La construcción, la principal barrera contra los daños

Para Stella Moreiras, especialista en Geomorfología del IANIGLA, la mejor preparación frente a un terremoto no comienza cuando la tierra se mueve, sino mucho antes.

"La mejor preparación es una construcción sismorresistente. Eso asegura que, si se produce un sismo de magnitud, los hospitales y las escuelas no caerían. Podrían sufrir daños, pero protegerían a la población", sostuvo.

La especialista destacó que Mendoza cuenta con una larga tradición en materia de normas antisísmicas, una experiencia construida a partir de terremotos históricos que marcaron profundamente a la provincia.

Si bien considera que existen campañas de preparación ciudadana y simulacros periódicos, señaló que la educación debe reforzarse de manera permanente.

"Mendoza tiene medidas de preparación de la población y se refuerza esto haciendo simulacros para mejorar la reacción de las personas ante un sismo", indicó.

No obstante, aclaró que las nuevas generaciones enfrentan un desafío particular.

"Las personas que nunca han sufrido un sismo importante están menos preparadas. Pueden tener educación, pero no la experiencia, y es más difícil que estén totalmente preparadas. Por eso hay que reforzar la educación y los simulacros", afirmó.

El nuevo paradigma: edificios que absorben la energía del terremoto

Además de las normas constructivas tradicionales, Mendoza avanza en la incorporación de tecnologías que buscan reducir drásticamente las vibraciones que reciben los edificios durante un terremoto.

Marcelo Hernández, titular de DISPROS (Diseño e Investigación de Sistemas de Protección Sísmica), explicó que el concepto moderno de protección sísmica apunta a impedir que gran parte de la energía del movimiento llegue a la estructura.

"El nuevo paradigma de la protección sísmica consiste en la reducción de las vibraciones en los edificios producidas por un terremoto", señaló.

Una de las herramientas más utilizadas es el aislamiento sísmico, tecnología basada en dispositivos instalados entre el terreno y la estructura. Estos sistemas están conformados por placas de acero unidas mediante elementos intermedios de caucho o teflón que absorben parte de la energía sísmica.

"El impacto de energía de un terremoto es absorbido por ese elemento intermedio, reduciendo las vibraciones que llegan a la estructura entre un 70 y un 80 por ciento", explicó Hernández. Los dispositivos más utilizados son los denominados elastoméricos y friccionales, y ya forman parte de diversas obras construidas o en ejecución en Mendoza.

Entre ellas figuran la residencia universitaria de la Universidad Tecnológica Nacional, que además posee un sismógrafo para medir el comportamiento de la estructura; el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM); la Clínica Galeno de Godoy Cruz; el cuartel de bomberos de la destilería de YPF en Luján de Cuyo; la nueva bodega Santa Julia de Maipú y la ampliación del Hospital Notti, actualmente en construcción.

Tres recomendaciones básicas para actuar durante un sismo

Los especialistas coinciden en que ninguna preparación elimina completamente el riesgo, pero algunas medidas simples pueden marcar una diferencia importante.

Las tres recomendaciones principales son:

Buscar una zona segura. Si se está dentro de una construcción, ubicarse en sectores protegidos y alejarse de elementos que puedan caer.

Dirigirse a espacios abiertos cuando sea posible. Grandes parques, playas de estacionamiento y áreas despejadas ofrecen mayor seguridad una vez finalizado el movimiento principal.

Contar con una mochila de emergencia y cortar el gas. Tener elementos básicos preparados y cerrar las llaves de gas ayuda a prevenir incendios y otros accidentes posteriores al sismo.

Una amenaza real, pero con herramientas para enfrentarla

El terremoto de Venezuela recordó que los movimientos sísmicos destructivos pueden ocurrir en cuestión de segundos y muy cerca de zonas pobladas. Los especialistas sostienen que Mendoza no está exenta de esa posibilidad debido a sus características geológicas.

Sin embargo, también remarcan que la provincia dispone de una experiencia acumulada, regulaciones constructivas y tecnologías que permiten reducir considerablemente las consecuencias de un evento de gran magnitud. La conclusión es contundente: más allá de la educación y la preparación ciudadana, la mejor defensa sigue siendo construir edificios capaces de resistir el próximo gran terremoto.

"No podemos descartar que un terremoto de esa magnitud ocurra en Mendoza"

Mientras los especialistas ponen el foco en la construcción sismorresistente, desde Defensa Civil recuerdan que Mendoza convive permanentemente con la amenaza sísmica y que la preparación de la población resulta tan importante como la calidad de las edificaciones.

El director de Defensa Civil de Mendoza, Daniel Burrieza, señaló que la provincia se encuentra sobre una región geológicamente activa.

"Vivimos en una zona netamente sísmica. Estamos sobre fallas geológicas que pueden generar sismos", explicó. Burrieza recordó que los movimientos telúricos de gran magnitud no son una excepción en el continente y destacó que Venezuela también posee antecedentes importantes.

"La historia de Venezuela ha tenido sismos anteriores y terremotos devastadores. En toda la placa continental puede haber movimientos", sostuvo. Sin embargo, señaló que Mendoza cuenta con una ventaja fundamental respecto de muchas regiones latinoamericanas: la experiencia acumulada tras haber sufrido terremotos históricos.

"Mendoza ha ido sufriendo distintos terremotos y esto obligó a ir cambiando la edificación. En esto, la provincia ha consolidado un código de construcción cada vez mejor", afirmó.

Según explicó, la aplicación de normas más exigentes permitió reducir significativamente la vulnerabilidad de las edificaciones modernas. "Hay edificios menos vulnerables que en otros lugares donde existe mucha construcción antigua y que son más tendientes a destruirse ante movimientos tan importantes", indicó.

El factor que agravó el terremoto venezolano

Para el funcionario, uno de los aspectos más relevantes del sismo registrado en Venezuela fue la poca profundidad a la que se produjo.

"Más allá de la intensidad de lo ocurrido, el terremoto fue muy superficial y eso es determinante. La oscilación provoca la caída de los edificios", explicó.

Precisamente por esa razón, Mendoza no sólo monitorea la actividad sísmica, sino también el comportamiento de las estructuras frente a las vibraciones. "En la presa Potrerillos no sólo hay aparatos de medición sísmica, sino también sistemas para medir la oscilación", detalló.

A su entender, existe una relación directa entre la calidad de las normas constructivas y el nivel de daños que puede provocar un terremoto. "Los códigos de edificación más exigentes redundan en menos daño", resumió.

Simulacros y preparación familiar

Pese a los avances logrados, Burrieza advirtió que la provincia no está libre de enfrentar un evento similar.

"No estamos exentos de terremotos tan fuertes. No podemos descartar que nos pase", afirmó. En ese contexto, destacó la importancia de las acciones preventivas y recordó que, justamente el mismo día del terremoto venezolano, Mendoza realizó un simulacro provincial en todos los establecimientos educativos.

"Ayer casualmente se hizo un simulacro provincial en todas las escuelas", señaló. El objetivo final, explicó, es que cada familia tenga incorporado un protocolo básico de actuación.

"La idea es que la gente haya incorporado el Plan de Acción Familiar, el PAF, que trata de preparar a las personas para que sepan qué hacer cuando ocurre un sismo", concluyó.

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