3 de febrero de 2026 - 11:07

El paraíso de los jubilados para febrero: aguas termales, buena gastronomía y descanso asegurado

Hoteles confortables y una gastronomía simple lo convierten en el destino ideal para jubilados en febrero.

Febrero es uno de los mejores meses para viajar en la tercera edad: hay menos movimiento que en enero, el clima sigue siendo ideal y los destinos termales funcionan a pleno. En ese contexto, Termas de Río Hondo se mantiene como el clásico indiscutido para jubilados que buscan relax, bienestar y buena atención.

Un destino pensado para la tercera edad

Termas de Río Hondo no es solo una ciudad con aguas calientes: es un destino diseñado alrededor del bienestar.

Las distancias son cortas, el centro es caminable y la vida diaria transcurre sin apuro, algo clave para quienes viajan en la tercera edad.

En febrero, además, el ritmo es más calmo que en temporada alta, lo que permite disfrutar de los servicios sin filas ni saturación.

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Las aguas termales, su mayor atractivo

Las aguas termales de Termas de Río Hondo surgen de napas profundas y están reconocidas por sus propiedades terapéuticas.

Según información oficial provincial, ayudan a aliviar dolores articulares, musculares y problemas reumáticos, además de favorecer la relajación general del cuerpo.

Muchos hoteles cuentan con piscinas termales propias, cubiertas y al aire libre, lo que permite realizar baños diarios sin necesidad de traslados. La temperatura del agua es controlada y apta para personas mayores.

Descanso asegurado y clima ideal en febrero

Durante febrero, las temperaturas se mantienen cálidas pero estables, ideales para combinar baños termales con siestas, paseos cortos y comidas tranquilas.

A diferencia del invierno, no hay frío nocturno intenso, y el cuerpo responde mejor a los tratamientos termales.

Las noches son silenciosas y propicias para el descanso profundo, otro punto muy valorado por jubilados.

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Buena gastronomía y trato cercano

La gastronomía local es simple, casera y abundante, con platos tradicionales del norte argentino, carnes suaves, pastas y opciones livianas. Muchos restaurantes trabajan con menús fijos y horarios cómodos, pensados para un público adulto.

El trato amable y paciente de los prestadores turísticos es uno de los sellos del destino, habituado desde hace décadas a recibir viajeros mayores.

Paseos tranquilos y actividades suaves

Además de las termas, se pueden realizar paseos sin exigencia física:

  • caminatas por la costanera del embalse,

  • visitas al centro cultural y al museo local,

  • ferias artesanales y espectáculos de baja intensidad.

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