“Hoy 26 de agosto de 2016, a la 1.55, sonó el teléfono y se apagó la luz. El cielo se rompía. La noche se hizo eterna”.
Andrés Villouta recordó a su hijo Alan, atropellado en 2017, con un desgarrador relato en redes. “La noche se hizo eterna”, escribió a 9 años de la tragedia.
“Hoy 26 de agosto de 2016, a la 1.55, sonó el teléfono y se apagó la luz. El cielo se rompía. La noche se hizo eterna”.
Con esas sentidas palabras dando forma a un desgarrador mensaje, Andrés Villouta recordó esta madrugada en su muro de Facebook a su hijo Alan Exequiel, a nueve años de aquella fatídica madrugada de hace diez años en la que una llamada telefónica le anunció a la familia la tragedia que cambiaría para siempre su vida.
Alan tenía 21 años cuando fue atropellado mientras intentaba cruzar el Acceso Sur, a la altura del centro comercial La Barraca, después de salir de trabajar en una pizzería. El conductor del vehículo, identificado como Alejandro Verdenelli, no se detuvo y continuó su camino. Recién se entregó unas 60 horas después.
Nueve años después, el dolor de aquella familia volvió a hacerse presente con una publicación en las redes sociales de Andrés. Fue durante la madrugada de este miércoles, en el día del aniversario de la muerte de Alan.
“Esa llamada decía: Señor Villouta, venga que a su hijo se lo lleva la morgue’. Dios, como si fuera hoy”, recordó, con dolor, el hombre. Y sumó algunas fotos de él y su hijo en el posteo.
“¡Cuántas cosas nos quedaron pendientes!”, siguió.
El mensaje de Andrés Villouta no está solamente atravesado por la bronca y la frustración. Por sobre todas las cosas, es la declaración de amor de un padre hacia el hijo que perdió.
“¡Qué pedazo de hijo! Orgulloso de que Dios me eligiera como tu viejo”, escribió Villouta, quien confiesa que lo extraña y lo recuerda “todos los días”.
“Dejaste una marca en todos. No solo en tu familia. En una provincia”, escribió.
El caso de Alan impulsó durante años el reclamo de sus padres para que se construyera una pasarela peatonal sobre el Acceso Sur, justamente en la zona donde murió el joven. La obra fue anunciada y licitada en 2023, pero con el paso del tiempo el proyecto atravesó distintos obstáculos, nunca se avanzó en ella y la familia todavía continúa reclamando respuestas.
Otra de las huellas de las que habla Andrés Villouta y que dejó la muerte de su hijo se convirtió en una de las noticias más resonantes de las últimas semanas en Mendoza. Y llegó después del polémico cierre judicial de la causa, que dejó la muerte de Alan impune.
Tras la decisión de la Justicia mendocina de declarar prescripta la causa por la muerte de Alan y sobreseer al empresario Verdenelli, el Gobierno de Mendoza y el Ministerio Público Fiscal apelaron el cuestionado cierre de la causa (y la declaración de prescipción), acompañando en el reclamo a la familia de Alan.
También en la Cámara de Diputados de Mendoza se presentó un proyecto de lay denominado ‘Ley Alan Villouta’, impulsado por Lucas Ilardo.
La iniciativa busca evitar que nuevas causas penales queden extinguidas por demoras judiciales. Entre otras medidas, propone crear un sistema de alertas que advierta a jueces, fiscales y partes cuando un expediente se acerque al plazo de prescripción.
A esto se refiere Andrés cuando, en su publicación de Facebook, sostiene que Alan dejó su marca “en una ley”.
“Llegaste lejos, hijo”, escribió el padre.
Alejandro Verdenelli había sido condenado en abril de 2020 a tres años de prisión en suspenso y ocho años de inhabilitación para conducir, por el homicidio culposo agravado de Alan. Sin embargo, la defensa apeló aquella sentencia y comenzó un largo derrotero judicial.
La Sala Penal de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza recién rechazó el recurso de casación en febrero de 2026, cinco años y diez meses después de la condena.
Luego, la defensa del empresario presentó un recurso extraordinario federal. La Corte mendocina lo rechazó el 13 de abril de este año, apenas un día antes de que se cumpliera el plazo de seis años desde la sentencia.
Pero Verdenelli fue notificado personalmente cuatro días después, cuando ya se había cumplido el mencionado plazo. Así las cosas, el Tribunal Penal Colegiado N°2 entendió finalmente que la acción penal estaba prescripta y dejó sin efecto la condena.
Para la familia Villouta, la decisión significó volver a abrir una herida que nunca había cerrado.
A la misma hora en que se cumplían nueve años del trágico episodio. durante la madrugada de este miércoles Andrés volvió a escribirle a Alan como si pudiera leerlo.
“Tu viejo siempre de pie, aunque duela... Pero de rodillas, sólo ante Dios. Te amo por siempre. Alan Exequiel Villouta, presente”, concluyó.