23 de septiembre de 2026 - 16:43

Cambio histórico: ahora los Testigos de Jehová podrán donar y recibir sangre según su conciencia

El Cuerpo Gobernante renovó por primera vez su posición desde 1945. “No estamos autorizados a establecer reglas que vayan más allá de lo que la Biblia indica”, mencionaron en un comunicado oficial.

El Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová, máxima autoridad de esa comunidad, tomó una decisión histórica: modificó una postura que mantenía desde 1945 sobre las transfusiones de sangre. A partir de ahora, cada creyente de esta organización decidirá -según su conciencia- si acepta o rechaza glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas provenientes de un donante.

Según informaron en un comunicado al que accedió Infobae, el cambio ya quedó establecido en el Informe 2 de 2026. Entre los puntos principales que deberán tener en cuenta dentro de la comunidad es que “ningún integrante de una congregación puede juzgar o presionar a otro por la decisión que tome” frente a un tratamiento médico que incluya alguno de esos componentes de la sangre.

Por qué los Testigos de Jehová no podían dar ni recibir sangre

Esta postura histórica de los Testigos de Jehová se basa en la interpretación personal del mandato del libro de Hechos, en el capítulo 15, que establece que “los cristianos deben abstenerse de la sangre”. Desde ese principio, la organización interpretó el versículo bíblico y sostuvo que sus miembros no debían consumir sangre completa, recibir transfusiones ni donarla.

Esa interpretación también se extendió durante décadas a los cuatro componentes principales: glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma y plaquetas. Con las modificaciones recientes, el nuevo informe mantiene el principio general de abstenerse de la sangre, pero introduce un cambio sobre “cómo debe resolverse la utilización de esos componentes”.

El argumento del Cuerpo Gobernante sobre la modificación

El argumento presentado por el Cuerpo Gobernante de la organización es meramente de “carácter bíblico”. Según el comunicado oficial, las Escrituras “no dicen nada sobre el uso de nuestra propia sangre al recibir atención médica y quirúrgica” y tampoco establecen de manera explícita qué hacer con sus componentes o fracciones.

A partir de esta interpretación, el organismo explicó que no está autorizado a “establecer reglas” que vayan más allá de lo que la Biblia indica concretamente. Es decir, no puede existir una “ampliación” de las sagradas escrituras. Para respaldarlo, cita Primera de los Corintios 4:6 y plantea que las decisiones relacionadas con la salud “deben quedar dentro de la conciencia de cada cristiano”.

“Los cristianos no estamos bajo la ley mosaica, pero sí seguimos el mandato del libro de Hechos de abstenernos de sangre. Por lo tanto, igual que con otras decisiones sobre la salud, cada cristiano debe tomar su decisión sobre cómo se usará su propia sangre en cualquier tratamiento o procedimiento médico y quirúrgico”, señala el comunicado.

El Cuerpo Gobernante siguió estudiando el tema y aplicó ese mismo criterio a los cuatro componentes principales cuando provienen de otra persona. Así, cada miembro deberá resolver “individualmente” si acepta glóbulos rojos, glóbulos blancos, plasma o plaquetas de un donante durante un proceso médico. De esta forma, se derriba el comentario popular: “A los Testigos de Jehová no los dejan donar sangre”.

Diferencias entre los miembros: ¿es obligación acatar?

La nueva postura también alcanza a la propia sangre de cada creyente. Según el informe, cada cristiano podrá decidir por sí mismo si dona o no sus componentes o fracciones sanguíneas. Aun así, “El Cuerpo Gobernante sigue pensando que es un tema muy, muy serio”, afirma el documento. Al mismo tiempo, cita Segunda de los Corintios 1:24 para remarcar que su función no es actuar como árbitro de la fe.

A su vez, remarcan en el comunicado que los miembros pueden tener conclusiones diferentes, las cuales deben ser aceptadas. Algunos podrían rechazar la nueva modificación porque “contradice” los principios bíblicos, mientras que otros podrían simplemente acatar parcial o completamente. Ante esas diferencias, la organización establece que ningún hermano puede incidir en la decisión médica de otro ni juzgarla.

El informe cita Romanos 14:12, que señala que cada persona rendirá cuentas de sí misma ante Dios, y Gálatas 6:5, sobre la responsabilidad individual. Por último, el comunicado señala que los creyentes no están obligados a informar sus decisiones médicas a otras personas.

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