En pleno centro de Mendoza, en una de esas calles por las que a diario transitan miles de peatones y automovilistas, hay una casa que, a simple vista, podría pasar desapercibida. O, como quien dice, ser una del montón. Pero esa casa, ubicada en Córdoba al 554 (Ciudad de Mendoza), abre sus puertas dos veces por semana para recibir a personas no tienen siquiera un plato de comida o un lugar donde bañarse.
En esta casa de dos pisos hay duchas, desayuno, merienda, ropa, atención sanitaria, talleres y también un aula donde unos 30 alumnos buscan terminar sus estudios. Es la Casa de Asistencia La Merced, donde desde hace 15 años la comunidad mercedaria trabaja en la asistencia y contención de personas en situación de calle, así como con otros grupos en situación de vulnerabilidad.
También funciona en la casa un aula satélite donde estudian adolescentes y adultos.
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"Es una cifra que va variando, pero hay una población fija. Y siempre son más los que se suman que los que dejan de venir", acota Rizzo.
Vivir para ayudar
La tarea de los mercedarios no comenzó como un gran proyecto institucional. Según cuenta Antonio Rizzo, nació de la sensibilidad de un matrimonio -Diana y Rubén-, quienes durante años se acercaban a personas que vivían en la calle y buscaban un lugar donde pudieran bañarse y desayunar. Muchas veces, esas personas eran rechazadas en otros espacios.
En el terreno donde antes había un baldío se construyó entonces una casa especialmente pensada para recibirlas. Es la actual casa de asistencia, que en la planta baja cuenta con ocho baños y un comedor, mientras que en la planta alta funciona un consultorio, un centro de salud y tres habitaciones.
Los martes la Casa de Asistencia de la Merced ofrece desayuno y baños por la mañana, mientras que los jueves ofrece merienda y duchas por la tarde.
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Dos veces por semana, el movimiento es intenso en este punto. Los martes, entre las 9 y las 11, se ofrece desayuno y se habilitan las duchas. Los jueves por la tarde se repite la atención con una merienda. En esas dos jornadas llegan a bañarse entre 100 y 150 personas.
“Un hombre nos llegó a decir que le devolvimos la dignidad”, confiesa Rizzo al recordar lo que significó para una de las personas que asistió al lugar poder volver a bañarse, cambiarse y sentirse nuevamente cuidada (y quien se los agradeció personalmente).
Pero la idea es que el acompañamiento no termine en una ducha o en un plato de comida.
“Hay cuatro patas donde te tenés que apoyar. La alimentación, el aseo personal, la salud y la educación”, explica Antonio Rizzo, quien cuenta que hace cinco años comenzaron a funcionar en el espacio distintos talleres que buscan ofrecer herramientas y abrir alternativas.
Las donaciones de panificados y de elementos de limpieza personal son fundamentales para el funcionamiento de la Casa de la Merced, ubicada en calle Córdoba (Ciudad de Mendoza).
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En el lugar se ofrecen propuestas de peluquería, maquillaje, arreglo de uñas, pintura, cerámica y otros oficios. Y todos estos espacios apuntan a fortalecer la autonomía y facilitar el acceso a la salud, el trabajo, la educación y la vivienda.
Una escuela en medio de la casa
Como bien aclara Rizzo, la educación es otra de las herramientas centrales. En el edificio funciona un aula satélite del CEBJA Combate de San Lorenzo, donde de lunes a viernes -entre las 14 y las 18-, concurren alrededor de 30 estudiantes.
Hay adolescentes, jóvenes y adultos, y entre ellos también personas en situación de calle. Quienes asisten a este espacio tienen la posibilidad de completar sus estudios y proyectarse hacia un futuro con mayores oportunidades.
“Son las herramientas que se brindan para poder hacer un click en la cabeza, para que todos entiendan que pueden hacer una nueva vida”, resume Rizzo.
El espacio Guadalupe trabaja con personas que buscan salir del trabajo sexual.
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La casa también articula con otros espacios que trabajan con poblaciones vulnerables. En una de las habitaciones, por ejemplo, funciona el Proyecto Guadalupe, que acompaña a mujeres en situación de prostitución y víctimas de trata, con talleres, asesoramiento y distintas alternativas para reconstruir sus proyectos personales.
El proyecto trabaja desde 2005 y ofrece, entre otras herramientas, capacitación laboral y acompañamiento psicológico, sanitario y social.
Que nunca falte un plato de comida
A pocos metros de la casa de asistencia, dentro del predio mercedario, funciona también el Patio Callejero, un espacio que brinda comida todos los días, de lunes a lunes, a personas en situación de calle.
Actualmente, allí reciben comida entre 130 y 150 personas por jornada. Pero el objetivo del espacio no es solamente alimentar, sino utilizar ese primer contacto para acercarse a quienes viven en la calle, acompañarlos y ayudarlos a recuperar derechos.
El Patio Callejero da de comer a entre 130 y 150 personas a diario.
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La dinámica se sostiene con la participación de distintos grupos de parroquias, movimientos y santuarios del Gran Mendoza que preparan y comparten las comidas.
Una red que se sostiene con donaciones
Mantener semejante estructura tiene un costo considerable. La Orden Mercedaria se hace cargo de los impuestos de la casa y también afronta gastos extraordinarios. Pero buena parte de la tarea cotidiana se sostiene gracias a las donaciones.
Llegan alimentos de panaderías, productos de higiene como jabón y shampoo, papel higiénico, ropa y otros elementos. También se organizan conciertos y presentaciones corales solidarias para reunir productos destinados a la Casa de Asistencia.
Pero el propio Rizzo reconoce que cuesta más conseguir voluntarios que las mismísimas donaciones. Y es que no cualquiera está preparado para acompañar a una persona que atraviesa una situación extrema.
Por medio de talleres de oficios y eduación, la Casa de Asistencia de la Merced busca darles una segunda oportunidad a quieness est+an en situación de calle.
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"Es como decía el Papa Francisco, esta pastoral es lo que se conoce como 'pastoral de trinchera', con historias difíciles que necesitan ser acompañadas sin juzgar. El colaborador es una persona muy especial, con mucha impronta de amor, de cariño”, resume el referente.
La tarea mercedaria excede incluso el trabajo específico con quienes viven en la calle. En el Centro de Espiritualidad funcionan también espacios vinculados con la salud, las adicciones, la educación, la capacitación laboral, la Pastoral Guadalupe y distintos proyectos sociales.
La UAPSI, por ejemplo, brinda atención primaria de salud y tiene entre sus principales destinatarios a personas en situación de calle, personas en situación de prostitución, migrantes y otros grupos en situación de vulnerabilidad.
Actividades para homenajear a la Virgen de la Merced y para ayudar
Desde el jueves 17 de septiembre comenzó el calendario de actividades en honor a la Virgen de la Merced con la celebración de la novena.
El viernes 25 de septiembre, a partir de las 20:30, tendrá lugar la noche de gala de la Fiesta Patronal de Nuestra Señora de la Merced. Será en el templo (Montecaseros 1.647, Ciudad de Mendoza) y participará la coral Huayquerías, además del taller de teatro Santa Eulalia.
La entrada será a cambio de elementos de higiene personal, todo a beneficio de las personas que llegan semanalmente a la Casa de Asistencia.