La mujer que sufrió un violento ataque de un perro el miércoles por la mañana en La Dormida, Santa Rosa, fue intervenida quirúrgicamente y permanece internada en terapia intensiva en el hospital Central, en estado muy delicado y con pronóstico reservado.
Se trata de Mirta Yolanda Zapata, de 59 años, oriunda de la zona. El episodio ocurrió en una vivienda ubicada sobre calle Cordón Rada, donde la mujer trabaja desde hace aproximadamente cuatro años como cuidadora de una señora de 88 años.
Uno de los aspectos que más desconcierto genera entre quienes conocen la situación es que Mirta tenía trato habitual con el animal. Se trata de un perro de porte chico a mediano, perteneciente a la familia que vive en esa casa. Según trascendió, el perro la esperaba todas las mañanas cuando llegaba a trabajar y no existían antecedentes conocidos de problemas entre ambos.
Sin embargo, un testimonio aportó una posible explicación sobre lo ocurrido, aunque no está confirmada oficialmente. Según esa versión, la mujer de 88 años habría sufrido una caída y Mirta estaba intentando ayudarla a levantarse cuando el perro reaccionó y la atacó. Esta hipótesis podría explicar el desencadenante de la agresión, aunque todavía no hay certezas sobre qué provocó el comportamiento del animal.
Las lesiones comprometieron principalmente la cabeza, el rostro, el cuero cabelludo y los miembros superiores. También sufrió fracturas expuestas y daños importantes en los tejidos blandos, además de una considerable pérdida de sangre.
Debido a la gravedad del cuadro, el miércoles se organizó un operativo sanitario que incluyó la intervención del helicóptero Halcón de la Policía de Mendoza para trasladarla desde Santa Rosa hasta el Hospital Central. Antes del vuelo, los médicos debieron estabilizarla, ya que inicialmente no reunía las condiciones clínicas necesarias para afrontar el traslado aéreo.
Finalmente, pudo ser derivada al centro asistencial de la capital provincial, donde fue operada. Su evolución continúa siendo delicada y permanece bajo cuidados intensivos.
El caso provocó conmoción en La Dormida, tanto por la gravedad de las lesiones como por las circunstancias en las que se produjo el ataque: una mujer que llevaba cuatro años trabajando en esa vivienda y que mantenía contacto cotidiano con el perro de la familia.