9 de junio de 2020 - 13:50

Aburrimiento e ingreso extra en pandemia, los motivos del incremento de la demanda de telas y lanas en Mendoza <b>¿Por qué hay más emprendimientos de estas prendas?</b>

El invierno que se empieza a sentir y los DNI que ya no son medida de restricción. Las filas en los comercios textiles son una recurrente en el Centro.

Las largas filas en las puertas de los comercios del Centro de Mendoza tienen por estos días un factor en común: el rubro más requerido es el textil. Hoy comenzó la atención sin la restricción por la finalización de DNI, lo que incrementó levemente la demanda en general.

Sorprendieron las casas de venta de telas, mercerías y lanas. Es que en época de invierno, y en víspera del frío y las vacaciones de invierno, las personas salieron a abastecerse de material para confeccionar indumentarias de abrigo.

“En parte, la demanda se vio también aumentada debido a que los clientes que aquí vienen han tenido que buscar alternativas para sus ingresos económicos. La pandemia afectó los hogares de trabajadores independientes y la producción de prendas propia es menos costosa que la industrializada. La costura y los tejidos son una buena alternativa, porque con eso la gente sale a vender y tiene algún ingreso más. Con el IFE hay mucha gente que optó por los negocios particulares y los relacionados a la venta de ropa es mucha”, analizó Javier Ibáñez, gerente comercial de Crisa, en el local de La Tijera.

Los comercios están abriendo según indica el decreto, de 9 a 19, y el ingreso de los clientes es controlado. Las personas son recibidas con alcohol en gel por el personal. Además se mantiene la distancia y se redujo la cantidad de personas en el interior de los locales.

“Después que volvimos a trabajar, tras la habilitación de los comercios, se está vendiendo muy bien. Nos ha sorprendido, muchas telas para tapicería, cortinas, muchos sillones nuevos. La gente, al estar tanto tiempo en su casa, se dio cuenta de que había cosas que cambiar y empezaron a renovar. Gracias a Dios las ventas mejoraron muchísimo y ojalá siga así. En cuanto a las telas que se venden, sale mucho el chenille, las panas, la talampaya, los jackares y mas”, dijo Paloma Carmona, de Todo Diseño de San Martín.

Mientras que en La Tijera confiaron que el pólar “es la tela estrella”. “Es lo más abrigado, con precios accesibles y se pueden hacer muchas cosas, desde una frazada hasta un abrigo. Es lo que más sale, al igual que distintas telas para tapa bocas”, resaltó Ibáñez.

En su mayoría, la venta on line permitió a los comercios subsistir hasta que el Gobierno habilitó la apertura de los negocios, el mes pasado. “Desde la venta por delivery de lanas no se registró un aumento notable y aspiramos a que esto cambie, a la recuperación, ahora que se liberaron las restricciones del DNI y estamos en la época de lanas”, sostuvo Ángela Alaniz, encargada de Nube de Tualana SRL.

“Tratamos de mantener los protocolos de sanidad. Pero la diferencia es que hoy salió mucha gente a comprar y las filas son muy extensas”, afirmó el gerente de La Tijera.

Y agregó: “Tratamos que la gente espere afuera, y eso lo comprende. Porque atendemos con la capacidad mínima en el negocio”.

¿Por qué hay más emprendimientos de estas prendas?

“Quienes tejen intentan entretenerse y pasar el encierro; o porque tienen su pequeño negocio que le sirve para poder sostener a su familia. Además, el frío de la época es un factor importante para la elección de estos productos y a la gente le conviene más tejer”, sostuvo Alaniz.

En tanto que Ibáñez confió que “hay un factor que no lo estamos considerando. Hay mucha gente que se vio obligada a emprender, después de los perjuicios ocasionados por la pandemia y no poder salir a trabajar. La gente está en su casa, tiene tiempo y busca una alternativa para generar ingreso para su familia. Eso también favorece el tráfico de clientes dentro de los negocios”, concluyó.

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