Dejemos de lado lo anecdótico: que Piotr Tchaikovsky alguna vez pidió campanas y cañones, que Richard Strauss quería truenos y máquina de viento, que Leroy Anderson compuso para una máquina de escribir, y que los martillazos épicos y yunques hay de a montones en la literatura musical.
Porque esto usted no se lo espera: el caso del Cuarteto de Helicópteros; así lo llamó su artífice y compositor, Karlheiz Stockhausen.
Como todas las cosas que sorprendieron al mundo en alguna época, esto también comienza con un sueño, pero un sueño literalmente hablando: Stockhausen (1928-2007), que fue sin dudas una de las figuras más importantes de la música académica del siglo pasado, y una de las más polémicas también (quizás alguien recuerde su definición de los atentados del 11 de septiembre como “la mayor obra de arte jamás realizada”), soñó una noche que se levantaba del suelo y que, en las alturas, un cuarteto de cuerdas empuñaba sus arcos dentro de cuatro helicópteros.
Los sonidos se empastaban con el aire revuelto y el ruido persistente de los rotores.
Para cualquier persona esta escena fantástica habría quedado entre las sábanas, pero para un artista de la vanguardia como Stockhausen no. Montó él mismo la diabólica logística de esta performance (porque así convendría llamarla).
Resulta que el Festival de Salzburgo le había pedido que compusiera un cuarteto de cuerdas; un formato bastante anacrónico (pensó), así que propuso traducir a la realidad su aventura onírica. No fue viable en ese momento, pero cuatro años después ( el 26 de junio de 1995) tuvo la ocasión de realizarla en el Festival de Holanda, junto al cuarteto Arditti (uno de los más importantes intérpretes de la música clásica contemporánea).
El resultado: cuatro helicópteros se elevan, dos llevan a dos violinistas, otro a un violista y otro al cellista; cada uno escucha a través de auriculares a sus compañeros, los pilotos -mientras tanto- calculan esmeradamente las distancias; en el suelo, desde el escenario, Stockhausen mezcla los cuatro canales de sonido para que sea “escuchable” por un público que, como no podía ser de otra forma, ve a través de cuatro pantallas gigantes en vivo lo que sucede en el interior de los cuatro helicópteros, desde que levantan vuelo hasta que aterrizan.
El compositor alemán había sido pionero en la música electroacústica y la música aleatoria, por lo que su vocación experimental se refleja claramente en estos veinticinco minutos de música completamente rigurosa y -a la vez- enmarañada.
En definitiva: una oda a la tecnología, al ingenio y a la caída de todas las fronteras en el arte. Posmodernidad, le dicen.
Convocatorias
La Orquesta Filarmónica de Mendoza abrió la inscripción para sus Conciertos Didácticos. Hasta el 10 de junio, los directivos y maestros podrán inscribirse al teléfono 423-8731, de lunes a viernes, de 10 a 12, o vía mail a [email protected]. Los conciertos se realizarán los días 16 y 17, y del 21 al 23 de junio, en el Teatro Independencia, en doble turno, a las 9 y a las 11.
La Orquesta Sinfónica de la UNCuyo busca músicos para cubrir de forma interina seis cargos de planta. Los aspirantes deberán inscribirse enviando un correo a [email protected] y presentarse a una prueba con su Currículum Vitae.
Las audiciones se realizarán de acuerdo al orden de las incripciones, el lunes 6 y martes 7 de junio, de 9.30 a 13, en la Nave Universitaria, ubicada en Maza 250 de Ciudad. Más información en http://www.unidiversidad.com.ar/novedades/index/la-orquesta-sinfonica-realizara-audiciones.