Las ásperas negociaciones entre Grecia y sus acreedores fueron extendidas al fin de semana en medio de persistente desacuerdo, con lo que las partes tienen ahora apenas cinco días para resolver diferencias que no han podido superar en cinco meses y evitar así un default y una posible salida griega del euro.
Una reunión de los ministros de Economía de la Zona Euro acabó ayer sin acuerdo sobre las reformas económicas que los acreedores exigen que Grecia aplique si quiere recibir fondos que necesita para abonar 1.600 millones de euros de un pago de deuda al FMI que vence el martes.
Para ese entonces, no sólo debería haber un acuerdo, sino que, además, éste debería ser ratificado por el Parlamento griego y el de las otras 18 naciones que usan la moneda común europea.