Legisladores republicanos mostraron su optimismo tras un encuentro con el presidente Barack Obama, aunque aún no se vislumbra una solución rápida para evitar una catastrófica suspensión de pagos de Estados Unidos, en el onceavo día de parálisis presupuestaria.
En momentos en que se acerca rápidamente la fecha límite del 17 de octubre, cuando el Tesoro ha advertido que Estados Unidos entraría en default si el Congreso no autoriza un mayor endeudamiento, los países industrializados y emergentes del G20 llamaron a Washington a tomar "acciones urgentes" para evitarlo.
Los senadores del opositor Partido Republicano, bajo presión por su mala imagen en sondeos de opinión, se mostraron esperanzados luego de la reunión de una hora y media en la Casa Blanca con Obama.
"Estoy alentado por la actitud del presidente", dijo el senador republicano John McCain. "¿Hubo un avance determinante? No. Pero puedo decir que esta discusión fue un ejercicio muy útil. Lamento que no haya tenido lugar hace unas semanas", afirmó.
"Me siento optimista con respecto a los días venideros", dijo otro senador del partido, Mike Johanns, mientras que su colega, Jeff Flake, expresó que aunque "ciertamente no hay un acuerdo", fue una "buena reunión".
Otro de los senadores, Lindsey Graham, dijo creer posible que la Cámara adopte un texto en 24 o 48 horas que "reabra el Estado federal totalmente", pero debería también contener medidas que modifiquen la reforma del sistema de salud de Barack Obama, promulgada en 2010 pero resistida fieramente por los republicanos.
Los senadores republicanos se han mostrado más flexibles que sus colegas de partido en la Cámara de Representantes, donde son mayoría, bajo presión de los ultraconservadores del Tea Party.
Tras reuniones con Obama, los republicanos de la Cámara dieron a entender por primera vez que es posible avanzar en las negociaciones.
Propuesta republicana
Líderes republicanos de la Cámara han propuesto postergar unas seis semanas el vencimiento del plazo de la deuda, una solución temporaria que busca evitar una cesación de pagos, pero sin incluir una medida para reabrir el Estado federal.
Los republicanos sienten la presión toda vez que la opinión pública se ha puesto mayoritariamente del lado del presidente.
Un sondeo de NBC/Wall Street Journal mostró que el 53% de los estadounidenses estima que los republicanos son los responsables de la parálisis del gobierno federal, contra 31% que acusa al presidente Obama, unas cifras negativas a un año de elecciones legislativas.
A cambio de elevar el techo de la deuda, los republicanos quieren que se lleven a cabo negociaciones sobre el presupuesto y de una reforma de los programas sociales, entre los cuales el sistema de jubilación.