15 de noviembre de 2014 - 00:00

Se recupera este año la producción de cerezas

Aún con precios para las primicias que se mantienen deprimidos, desde el sector aseguran que están frente a una cosecha promedio. Preocupa el calibre de la fruta; estiman que podría ser menor al esperado.

Luego de un 2013 con pérdidas generalizadas por efecto de las heladas, el sector productor de cerezas, en Mendoza inicia un año que ha superado buena parte de los obstáculos en términos productivos y prepara el camino para una temporada comercial que podría presentar algunas dificultades.

La cosecha ya está promediando en las plantaciones del Norte provincial y deberá iniciarse, durante la última semana de noviembre, en el Valle de Uco (la zona que concentra las tres cuartas partes de la producción mendocina).

Los referentes consultados coinciden en que cabe esperar un volumen de producción similar al de una temporada promedio normal, aunque persiste cierta preocupación por el calibre de la fruta y las condiciones que finalmente puedan presentar los mercados.


Alberto Carleti, con producción, empaque e industrialización de cerezas en el Valle de Uco comentó a Los Andes que "venimos con la expectativa de un volumen de cosecha más cercano al de un año normal. Vamos a salir bien de esos días de bajas temperaturas, porque hizo frío pero, como ha estado nublado, no tuvimos heladas".

En las semanas previas había preocupación por el eventual impacto de los golpes de calor que, según algunos técnicos, podrían provocar un doble daño: eventual caída adicional de frutos y menor tamaño al momento de cosecha.

Carleti señaló que, sobre este último punto, recién tendrán una idea más acabada cuando llegue el momento de iniciar la recolección, mientras que con respecto a la caída de frutos, “a esta altura ya está prácticamente definida la cosecha, lo que tenía que caer ya cayó, lo que puede variar es el calibre, o que haya daño por ramaleo si hay viento o por granizo, o que llueva y la fruta se raje”.

Preocupa, por lo pronto, el tamaño de los frutos. Es que hay cultivares que han cuajado bien y tienen mucha carga, como Bing, una variedad a la que, de por sí, le cuesta dar calibre.

“Si tiene un poco más de carga, quizás nos encontremos con un alto porcentaje de calibres medianos y chicos”, adelantó el productor valletano.

Reconoció que “esa fruta es difícil de comercializar porque los mercados para esos calibres son cada vez más limitados; ni siquiera es fácil venderlos en el mercado interno”.

Diego Aguilar, jefe de Operaciones de la firma Río Alara, que cultiva 100 hectáreas de cerezos en Agrelo -donde este año van a hacer una primera cosecha- y casi otro tanto en Los Antiguos, Santa Cruz, coincidió en que “desde lo productivo, es una temporada bastante alentadora”.

Aunque señaló que esperaba más, porque después de un año tan malo como el 2013, con las plantas más descansadas, con la fertilización del año pasado más la de este año, estimaba que iban a explotar con más fruta.

Pero aclaró que “viene bien -sobre todo en el Valle de Uco-, normal en cuanto a volumen y calidad, porque no hemos tenido problemas climáticos”. Puntualizó que la variedad Bing, que es la que ocupa mayor superficie, es la que mejor se está comportando, con una buena cantidad y -según su opinión- buen calibre para la altura del ciclo en la que estamos.

En el Norte de Mendoza está promediando la cosecha. En Panquehua -Las Heras- Viñedos y Bodegas Carlos González Videla tiene 40 hectáreas.

El gerente de la firma, Carlos Cantú, recordó que “ha sido un año muy bueno desde el punto de vista bioclimático: un invierno donde hemos tenido temperaturas cercanas a 0° todos los amaneceres, con lo cual el volumen de horas de frío ha sido muy bueno.

Eso se tradujo luego en una excelente floración y muy buen cuaje. Las plantas están muy cargadas, al punto que, en algunas propiedades situadas al norte del río Mendoza -no sólo en la nuestra- se han llegado a marcar aquellas que presentan un volumen mayor de frutos para, directamente, destinarlos a industria”.


Preocupa lo comercial
Aguilar, quien además preside la Comisión Cerezas de Mendoza, indicó por otra parte que, en lo comercial, ha ido cobrando importancia relativa creciente el mercado interno para la producción mendocina.

Por eso preocupa el contexto de contracción general de la demanda doméstica y, en ese sentido, consideró que “en el Mercado Central de Buenos Aires y aquí mismo, en Mendoza, los precios de las primicias están muy deprimidos porque no hay plata, es difícil vender”.

Reveló que “en la última semana se ha estado vendiendo, en Buenos Aires, a 250 ó 300 pesos la caja de 5 kilos de cerezas del norte de Mendoza y de Chimpay (una zona de Río Negro donde producen fruta temprana), y yo en lo personal creía que las primicias iban a salir con precios más altos”.

Estima que si hay buena oferta, como se prevé, los precios podrían caer más todavía, sobre todo por el deterioro del poder adquisitivo de los ingresos de los potenciales consumidores.

Cree que este año parte de la fruta apta para consumo en fresco va a ir a industria.

Por su parte, Carlos Cantú, de la firma González Videla, hizo foco en dos cuestiones vinculadas con lo comercial. El ejecutivo aseguró que como consecuencia de la política de importaciones del país es probable que en general este año nos encontremos con bananas un poco más caras y escasez de kiwi.

El otro punto es que “la capacidad de compra del salario sigue deteriorándose, así es que podemos llegar a enfrentarnos con un mercado recesivo. Por otra parte, es probable que se desate una guerra de precios entre los mismos productores”, afirmó Cantú.

“Ha habido -continuó- un proceso de concentración, la oferta de fruta en Argentina se han concentrado en menos manos y va a haber guerra de precios.

Hubo productores que no pudieron resistir la situación y se han caído del sector, por lo que el grupo de oferentes que llega hoy a las ferias y a los supermercados es menor y, en estas condiciones, puede haber guerra de precios, habrá que ver de qué magnitud y qué grado de madurez tiene el sector.

En definitiva, esto va a ser malo para el sector en su conjunto, porque le resta ingresos”.


Las exportaciones
Diego Aguilar, de Río Alara, resumió que "a la gente que apuesta sólo al mercado interno, este año le va a costar salir adelante". Indicó que "la exportación es distinta, porque la demanda y los precios más o menos se mantienen".

Admitió, no obstante, que las variables macro de la economía argentina son determinantes de problemas de competitividad frente a países competidores. Insistió en la incidencia que tiene el “incremento de costos en mano de obra, insumos y logística para poner una caja de cerezas en el barco o en el avión”.

En ese sentido, subrayó que “estamos muy expectantes por el tema cambiario, porque el atraso también conspira contra la competitividad de los exportadores cuando venimos con aumentos permanentes en los costos”.


En este sentido, reveló que, de un año para otro, los costos para sacar una caja de cerezas aumentaron entre el 25% y el 30% en promedio.  
Aguilar reconoció que hay muy pocas empresas en Mendoza que están en condiciones de exportar, respondiendo a las exigencias de los mercados.

Señaló, no obstante, que “hay buenas expectativas a futuro porque se viene mejorando mucho en lo productivo, están aumentando los volúmenes de fruta de buena calidad por hectárea y se están seleccionando mejor las variedades que se van a plantar.

A pesar de que se han ido erradicando algunos cultivos, los volúmenes de fruta cosechada se mantienen constantes, y eso quiere decir que se están mejorando los montes”.

Confía en que las empresas irán reconvirtiendo paulatinamente sus plantaciones. “Esto tiene que ver con la inversión; así como hay que invertir en tecnología poscosecha, hay que invertir en mejorar los montes, con nuevas variedades, plantaciones en alta densidad, con riego por goteo, y apuntar a producir fruta que aguante un flete marítimo, porque el flete aéreo llega un momento (cuando empieza a entrar a los mercados volumen de fruta de Chile) en que es impagable, porque no podemos competir”.

A todo esto, Alberto Carleti dijo que “los mercados tradicionales mantienen sus niveles de demanda, y lo que se sigue viendo como una alternativa que todavía puede tener crecimiento es China.

Pero Argentina todavía no puede entrar directamente. Puede hacerlo a través de Hong Kong, pero eso nos complica desde el punto de vista logístico y de los costos”.

Reveló que se está trabajando en el protocolo para poder ingresar en forma directa. Recordó que ya se definieron los protocolos de manzana y pera, y ahora se trabaja en los de cereza, arándanos y uva, que están en la agenda de trabajo.

“Hace un mes y medio todas las provincias productoras hablamos con el ministro de Agricultura de la nación, Carlos Casamiquela, para que se le dé prioridad al protocolo de cereza”.

Matriz agroindustrial

Para Carlos Cantú, de Bodegas y Viñedos González Videla, cuestionar la matriz productiva de la provincia es un error.

En este sentido, el ejecutivo cuestionó, en primer lugar, que se hable de un cambio en la matriz productiva del sector agroindustrial mendocino.

Remarcó que “no somos una producción netamente primaria, sino que hay un fuerte proceso de industrialización y se incorporó el sector de servicios, con una creciente oferta de turismo, gastronomía, hotelería, de manera que el sector agroindustrial, en la provincia, ha mostrado que es capaz de generar un proceso de desarrollo que supera la instancia de la producción primaria”.

Por otro lado, “tiene valores, como la laboriosidad, el ahorro y la inversión, toda una cultura que es muy importante sostener”.

Pero Cantú tiene algo para reclamarle al empresariado local. “Hace falta acción política que, en general -según él- ha quedado en manos de personas que -con algunas honrosas excepciones- están interesadas en su propio beneficio, no en el bien común”.

Señaló que los directivos de las empresas, “estamos muy preocupados por lo productivo, por la coyuntura, metidos adentro de las empresas y esta no es la historia de la agroindustria mendocina, que tuvo gobernadores, ministros, intendentes, que además de tener sus empresas, participaban fuertemente de la acción política”.

Cantú fue contundente al afirmar que “la política no puede quedar en manos de una mayoría de oportunistas que termina imponiéndose a ese pequeño grupo de políticos que sí trabaja por el bien común, porque en esas manos uno deja su patrimonio y sus libertades”.

Mendoza se queda atrás en las exportaciones

Aunque mantiene su liderazgo en superficie cultivada (porque todavía hay muchas hectáreas de variedades para industria) Mendoza va siendo desplazada del primer lugar como exportadora argentina de cerezas para consumo en fresco.

Alberto Carleti cree que entre Neuquén y Río Negro exportan más que Mendoza, y a ello hay que sumarle los cultivos de Chubut y Santa Cruz. Además, va quedando relegada en términos de rendimientos por hectárea.

Es que las plantaciones patagónicas nacieron con una concepción tecnológica distinta que incluye -entre otras cosas- una mayor densidad de plantación y sistemas de conducción distintos (como en espaldero) lo que ha favorecido la obtención de mayores rindes y mejor calibre, y les permite exportar la mayor parte de lo que producen.

“Mendoza, en cambio, debe derivar a mercado interno la mitad de lo que produce porque la calidad no da para exportar por calibre, manejo de cosecha y poscosecha”, dijo el empresario del Valle de Uco.

Inquietud por los calibres

Alberto Carleti señaló que, “como los árboles vienen con buena carga -según las variedades-, tenemos alguna preocupación por el calibre”. Aclaró que el raleo no es una solución.

Explicó que el raleo de frutos no asegura el efecto necesario, porque es tan breve el tiempo que transcurre entre el momento en que el fruto está formado y el de la cosecha -sobre todo en variedades tempranas, de ciclo corto- que no le permite desarrollarse mucho más.

“Lo que se hace en variedades productivas de cereza -indicó- es raleo de dardos y de flores, pero en Mendoza no nos arriesgamos a hacerlo porque, como es tan errática la producción, no sabemos qué porcentaje de cuaje vamos a tener y se corre el riesgo de ralear de más”, indica Carleti.

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