Los atentados del viernes en París han reavivado el debate sobre las comunicaciones encriptadas empleadas por los yihadistas, susceptibles de dejar a los servicios de inteligencia y de vigilancia “en la oscuridad” ante esas nuevas tecnologías.
Los atentados del viernes en París han reavivado el debate sobre las comunicaciones encriptadas empleadas por los yihadistas, susceptibles de dejar a los servicios de inteligencia y de vigilancia “en la oscuridad” ante esas nuevas tecnologías.
Se desconoce aún exactamente qué tipo de comunicación utilizaron los atacantes para preparar su serie de atentados, pero varios medios especializados reportan que el grupo Estado Islámico (EI) utiliza cada vez más aplicaciones y formas de comunicación encriptadas para evitar ser detectados por las fuerzas del orden.
El director de la agencia de inteligencia estadounidense CIA, John Brennan, señaló en una reunión el lunes en Washington que ciertas tecnologías “hacen extremadamente difícil a los servicios de vigilancia tener acceso a los elementos necesarios” para prevenir eventuales ataques.
Brennan no es la única persona que se inquieta por este hecho: los jefes de la policía federal (FBI) y de la Agencia de seguridad nacional ya han advertido que los yihadistas emplean comunicaciones encriptadas para encubrir sus pistas.
“Pienso que se va a descubrir que estos individuos se comunican con aplicaciones comerciales cifradas, que son muy difíciles, incluso imposibles de descifrar por los gobiernos”, subrayó el domingo a la cadena CNN el director adjunto de la CIA, Michel Morell.
El jefe de la policía de Nueva York, Bill Bratton, también expresó sus inquietudes sobre este tema, afirmando que sus servicios a menudo se encuentran con comunicaciones encriptadas, cada vez más utilizadas con los nuevos teléfonos inteligentes que dispongan de software de Apple o Google. “Estamos viendo esto todo el tiempo”, se lamentó Bratton en una entrevista con la cadena MSNBC.
“Tenemos una gran operación en Nueva York en la cual trabajamos estrechamente con la división antiterrorista, y nos encontramos con este tipo de situaciones muy a menudo. Vigilamos sospechosos y desaparecen: utilizan esas aplicaciones cifradas, con sitios a los cuales nosotros no tenemos acceso”, dijo.
Hasta el momento las grandes empresas de nuevas tecnologías han rechazado los pedidos para poder acceder a los datos cifrados en investigaciones importantes y, por el contrario, continuaron avanzando en sus esfuerzos con el tema del cifrado tras las revelaciones de Edward Snowden en 2013 sobre la capacidad de vigilancia de la Agencia de seguridad nacional.
Pero después de los sangrientos atentados en París, podría producirse un cambio, estiman los observadores.
“La prueba que los terroristas han utilizado herramientas de cifrado para comunicarse y matar personas podría dar un giro al debate, hasta ahora definido por los temores frente a la Agencia de seguridad nacional” y sus operaciones de vigilancia, indicó Benjamin Wittes, quien edita el blog jurídico Lawfare.