18 de febrero de 2016 - 00:00

Se enfureció con un feligrés que lo tironeó y le gritó “¡No seas egoísta!”

“¡No seas egoísta!”, reprochó, totalmente fuera de sus casillas, el papa Francisco a un entusiasmado feligrés que tiró de él mientras se despedía de los asistentes a un encuentro con jóvenes en Morelia, capital del Estado mexicano de Michoacán.

Hasta ese momento, todo había sido alegría, colorido y sonrisas en el encuentro celebrado en el estadio José María Morelos y Pavón, en cuyo interior escucharon al Pontífice unos 40.000 jóvenes, a los que se sumaron unos 30.000 en el estacionamiento del recinto.

Con gritos como “Ésta es la juventud del Papa” y “Que lo vengan a ver, que lo vengan a ver, el Papa es mexicano, cómo la ven”, los jóvenes animaron con su entusiasmo, sus brincos y sus gritos los minutos previos a la llegada del Pontífice, quien tuvo tiempo para saludarlos antes y después de la ceremonia.

Durante el evento, el Papa lanzó a los jóvenes un discurso enérgico e inconformista en que les dijo que no se resignaran a un panorama marcado por el narcotráfico, la falta de oportunidades, la pobreza y la marginación.

Los jóvenes respondieron con aplausos, interrumpiéndole con gritos como “¡Te queremos!” o “¡Te amo, Papa!”, ante los cuales el Pontífice esbozaba una sonrisa.

En el cierre del encuentro se hizo una pequeña actuación con danzas, en la que una carpa dorada en mitad del escenario iba descubriendo poco a poco una gran cruz.

Mientras, en la audiencia se desplegaba una manta gigante con una paloma que representaba al Espíritu Santo, poco antes de que Francisco despidiera a los asistentes y rezara con ellos un Avemaría.

LAS MAS LEIDAS