En 2009, el actor George Clooney, la supermodelo Cindy Crawford y el empresario Rande Gerber construyeron un complejo residencial costero en Los Cabos. Bautizado como Casamigos o "Casa de Amigos", el proyecto unió dos villas adyacentes proyectadas para disfrutar las vacaciones en la península de Baja California.
La idea inicial planteaba levantar una sola residencia gigante tras adquirir un terreno frente al mar. Sin embargo, prefirieron edificar dos viviendas independientes divididas por un único portón. Esta distribución permitió compartir áreas comunes sin perder privacidad, adaptándose al estilo de vida de soltero de Clooney y a la rutina familiar de Crawford y Gerber.
¿Cómo diseñó Ricardo Legorreta las casas frente al mar de Clooney y Crawford?
El diseño arquitectónico estuvo a cargo del estudio mexicano de Ricardo y Víctor Legorreta, quienes buscaron crear estructuras elegantes que funcionaran como obras de arte sin perder comodidad para caminar descalzo. La villa de Crawford exhibió tonos neutros, piedra caliza española y un amplio patio central, mientras que la residencia de Clooney incluyó un pasillo largo, patio de doble altura, cocina abierta y bar central.
Ambas propiedades compartían terrazas y espacios abiertos diseñados para circular libremente entre las dos casas durante las reuniones cotidianas. Al describir esta convivencia, Cindy Crawford afirmó que "nuestras vidas van de un lado a otro", explicando que los cocteles podían servirse en una residencia y la cena en la otra. Este entorno compartido sirvió posteriormente para bautizar la famosa marca de tequila Casamigos.
¿En cuánto vendieron George Clooney y Cindy Crawford las casas de Los Cabos?
Siete años después de su construcción, la etapa de las celebridades en este refugio costero concluyó en 2016. Ambas villas fueron vendidas en una operación conjunta a un multimillonario mexicano por una cifra reportada de 100 millones de dólares. La transacción consolidó el valor comercial de las residencias de lujo diseñadas a medida en la región.
El proyecto duró cerca de siete años como propiedad compartida, pero dejó una marca permanente en el mercado inmobiliario de celebridades. Lo que comenzó como la intención de tres amigos de construir una gran casa de descanso terminó convertido en dos villas conectadas que combinaron arquitectura, amistad y privacidad junto al océano Pacífico.