Ucrania tendrá que lidiar esta semana con las amenazas de cortes del gas ruso y la situación de absoluta anarquía en el este separatista pro ruso mientras el presidente electo Petro Poroshenko participa en varias reuniones internacionales en las que coincidirá con Barack Obama y, tal vez, con Vladimir Putin. Hoy está prevista en Bruselas una reunión de emergencia ya que Rusia amenaza con cortar el suministro del gas a Ucrania el martes, lo que podría afectar también a otros países europeos.
Las conversaciones se centrarán en el precio del gas, ya que Ucrania se niega a pagar el sobrecosto, sin precedentes en Europa, que se le ha impuesto desde que llegaron al poder los pro occidentales. Los analistas del banco público ruso VTB Capital sugirieron que Gazprom podría bajar el precio a 350 dólares por 1.000 m3 frente a los 485 que cuesta actualmente.
"Es difícil establecer cuánto pueden durar las conversaciones y cuáles serán sus consecuencias", matizó VTB Capital en una nota de análisis. En las negociaciones del viernes en Berlín, Kiev dio un paso anunciando el pago de una parte de su deuda (786 millones de dólares del total de 3.500 millones). Rusia amenazó con que solo acudiría a las negociaciones previstas para la tarde si recibían el pago previamente.
Elegido el 25 de mayo con más del 54% de los votos, el multimillonario pro occidental Petro Poroshenko conocerá, incluso antes de su investidura, a varios líderes internacionales.
Obama en Polonia El miércoles coincidirá en Polonia con el presidente norteamericano Barack Obama, cuyo apoyo es crucial para un país al borde de la guerra civil, y después acudirá a la celebración del desembarco en Normandía en Francia, donde también estará Vladimir Putin.
"Estos encuentros son muy importantes para contactar directamente con los dirigentes internacionales, empezando por Barack Obama. Ucrania debe crear una estrategia en el este y ver cómo puede ayudar Estados Unidos", subrayó el domingo el politólogo ucraniano independiente Volodymyr Fesenko.
"No se excluye que también haya un encuentro con Vladimir Putin. Sería importante entender qué concesiones está dispuesto a aceptar", prosiguió el experto. Poroshenko ha asegurado que quiere dialogar con Moscú, pero también que no dejará que los insurgentes, a los que él llama "terroristas", transformen la región rebelde en una "nueva Somalia", un país en guerra civil desde hace más de 20 años.
Rusia, que rechaza estar implicada en la desestabilización de Ucrania, exige que Kiev detenga la "operación de castigo" en el este, que ha dejado cerca de 200 muertos, entre soldados, rebeldes y civiles, desde que comenzó el 13 de abril.
Pero Kiev denuncia la presencia de ciudadanos rusos entre los insurgentes y que sus armas, incluidas las pesadas, también proceden del país vecino aunque la OTAN aseguró que Rusia había retirado dos tercios de sus tropas en la frontera con Ucrania.
La policía fronteriza aseguró que había detenido a un ruso de 38 años, que había participado en la campaña rusa en Chechenia y que venía a combatir con los separatistas en la zona de Lugansk.
El lunes se celebra una sesión del consejo Rusia-OTAN en Bruselas, la primera desde la anexión en marzo de la península ucraniana de Crimea a Rusia que ha abierto un conflicto sin precedentes entre Moscú y los países occidentales desde el fin de la Guerra Fría.
En el terreno, la situación es cada vez más complicada tras los combates especialmente violentos de principios de semana alrededor del aeropuerto internacional de Donetsk que dejaron cerca de cuarenta muertos, principalmente combatientes chechenos. El aeropuerto, que sigue cerrado, está en manos del ejército ucraniano que asegura haber sufrido dos ataques de insurgentes el sábado. Agencia AFP