En un período de diez años, las explotaciones agropecuarias en Mendoza se redujeron un 12,9% más. Algunas de las causas de esta retracción de 3.140 unidades productivas, pueden explicarse por la baja rentabilidad del sector agrícola, la disminución de la superficie destinada al cultivo, las sustituciones de plantaciones, las técnicas de trabajo intensivas y el avance de las zonas residenciales.
La información que ilustra la realidad rural local se desprende del Censo Nacional Agropecuario (CNA), elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), cuyos resultados fueron publicados a fines de enero por el organismo federal. Para comprender el presente del campo en la provincia se comparó el nuevo CNA con los resultados del relevamiento anterior, es decir: la información recolectada durante la década que se inició en 2008 y terminó en 2018.
Pero a la luz del registro de 2008, si nos extendemos un poco más allá en el tiempo para comprender la coyuntura, el sector del campo había perdido 6.403 establecimientos agropecuarios en seis años. Esto representó, en aquel momento, una retracción del 20,9% con respecto a la cantidad de unidades censadas en 2002 (30.721). Al complementar estas cifras, en lo que va del siglo XXI el campo mendocino sufrió un achicamiento de 9.543 establecimientos rurales.
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