30 de octubre de 2013 - 00:11

Rousseff lamentó la muerte del joven

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, lamentó ayer la muerte de un adolescente de 17 años, por un disparo de la policía el domingo, que desató la ira de vecinos y una ola de violentas protestas en la ciudad de San Pablo.

Rousseff condenó la "violencia cotidiana" que jóvenes negros sufren en las periferias de las ciudades, que consideró clara evidencia de la desigualdad social en su país.

"Ha sido con tristeza que supe de la muerte del joven Douglas Rodrigues, de apenas 17 años, en la zona norte de San Pablo", dijo Rousseff en su twitter.

"Así como Douglas, miles de otros jóvenes negros de la periferia son víctimas cotidianas de la violencia", afirmó la presidenta.

"La violencia contra la periferia es la manifestación más fuerte de la desigualdad en Brasil", concluyó.

Según los relatos de la prensa y los vecinos, el joven Douglas habría sido abordado por policías, y uno de ellos le dio un tiro en el pecho el domingo, cuando este paseaba con su hermano menor y un amigo. El policía alegó que fue un disparo accidental.

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