Dicen que algunos nacen con la música en las venas; cada uno de sus glóbulos rojos son notas musicales en potencia. Con el tiempo, el aprendizaje, las cuerdas vocales o algún instrumento, la sangre se transmuta en sonidos o -en este caso- en rock. Casi como algo físico, a veces heredado, este torrente llevó a los integrantes de Infinito a expandir sus horizontes en una gira por Estados Unidos.
Infinito es una agrupación musical compuesta por Leonardo Garbi en voz y teclados; Juan Pablo Staiti hijo de Felipe, en guitarra y coros; y Emmanuel Calle en batería. Nació en 2010, forjada por la amistad y, después de varios shows en nuestra tierra, la banda soltó todo, se mudó al paradigma de la música inestable, sin certezas pero apasionante.
Después de recorrer Los Ángeles, Arizona y Las Vegas, retornaron con éxito a su provincia para recargarse y volver a salir. Leo Garbi, vocalista de la banda, ya casi habiendo mutado su piel de ‘civil’ por la de un rockero, nos cuenta todo sobre este viaje sin fin.
- La banda empezó con Juan Pablo Staiti y yo; él en la guitarra y yo la voz. Nosotros siempre hemos sido amigos. Hacía mucho que veníamos con el proyecto de formar esta agrupación; en 2010 lo empezamos a armar como algo real más que nada para grabar. Cada uno tenía sus temas, así que nos juntamos y empezamos a armarlos encarándolos con el concepto que queríamos. Concretamos esa grabación en un disco en el que invitamos al hermano de Juanpa y a Yuyo Iglesias.
Cuando empezamos a salir a tocar empezamos a mutar, siempre con la idea que íbamos manejando Juanpa y yo. Se nos unió Ema Calle, que es la tercera pata de Infinito. Allí, ya a los tres nos empezaron a surgir oportunidades de tocar afuera.
- ¿Cuál es esa idea que los mueve?
- Sigue siendo la misma desde el principio, no ha cambiado. Vemos a Infinito como una banda de rock pero también con la idea de hacer canción. De ahí el nombre Infinito, que trae este concepto de no tener fronteras y poder, dentro del ámbito del rock, entendernos como queremos y hacer temas con esa flexibilidad.
- Contame sobre la gira que hicieron a Estados Unidos en 2014.
- La idea surgió porque un promotor que tenemos en Estados Unidos, Los Ángeles, empezó a interesarse por la banda y a promocionarnos. Cuando Juanpa anduvo por allá lo llamaron de varias radios, estuvo hablando de Infinito y eso tuvo muy buena recepción. Así fue que en febrero lo decidimos: el batero y yo teníamos trabajos fijos, así que dejamos todo y nos fuimos. La gira incluyó principalmente California y todos los alrededores: Los Ángeles, Arizona y Las Vegas. La verdad es que estuvo genial; en casi todos los shows teníamos una banda que nos abría y eso nos permitió compartir con los grupos locales.
Cada show fue muy diferente, pero la gente siempre nos recibió de una manera increíble. Allá tienen una necesidad de música nueva que se nota mucho. Estuvimos en lugares que eran los extremos -de repente tocábamos en un lugar donde todo era bailable y al otro día en un bar heavy metal- pero siempre la gente nos recibió muy bien. Y gracias a eso ahora tenemos la oportunidad de volver.
- ¿Qué fue lo que más te gustó de la gira?
- Cada lugar tuvo su gracia, y estuvo eso de hacer todo a pulmón. Era reloco, agarrar los instrumentos antes de salir y nunca saber qué iba a pasar, con qué nos íbamos a encontrar. Era siempre una novedad el lugar. En la mayoría de los lugares teníamos esa incertidumbre, así que hasta que no empezábamos a tocar no sabíamos qué podría pasar. Hicimos algunos covers para que la gente escuchara algo conocido, pero lo mejor fue que recibieron mucho más nuestros temas.
- Y a la vuelta, ¿viste un gran contraste con Mendoza?
- Acá faltan lugares para tocar. La idea cuando volvimos fue la de ponernos a componer, fortalecernos como banda y volver a salir. Ahora en marzo nos volvemos a ir; ya la gira se está armando de vuelta. Vamos a ir a México unos meses a ver qué pasa. Por ahora nos quedamos acá para escribir, inspirarnos, para afinar esos aspectos de nuestra música.
- Juan Pablo es el hijo del 'Enanito Verde' Felipe Staiti, ¿en qué ha influido eso en la vida de la banda?
- Obviamente es una oportunidad el hecho de tener un apellido conocido, más teniendo en cuenta que en el mercado de afuera se escucha mucho a los Enanitos. Es una banda que sigue teniendo mucha fuerza, y más ahora que están con el nuevo disco girando. Es una oportunidad, pero siempre la tomamos con conciencia, desde nuestra personalidad como banda. Felipe nos produjo el disco y nos ha dado mucho apoyo. Hace poco estuvimos tocando en Buenos Aires con la Mancha (de Rolando), y fue una experiencia enriquecedora estar con gente que la tiene más clara en cuanto a años de tablas, digamos. Desde compartir ideas hasta el simple hecho de que te digan si les gustó o no, eso nos nutre; y nos sirve para seguir adelante.
Es una puerta más, pero todo lo que hacemos, lo hacemos muy a pulmón, con la personalidad del grupo. Lo que es parte de la esencia de decidir vivir de esto, en un contexto como Mendoza donde es más difícil; a pesar de que las redes sociales nos ayudan mucho para manejarnos. No sólo es música, esto es todo un negocio: el hacer el video, grabar, los viajes, es toda una inversión pensando a futuro.
- Además de la gira, ¿qué tienen pensado para 2015?
- La idea principal es concentrarnos en este viaje a México, donde hay muchas oportunidades y nos van a recibir muy bien seguro. Ya tenemos varios contactos, gente que está bastante copada con la banda y nos quieren ahí. Hay bastante para hacer, pero de por sí ese es nuestro mayor empuje en este momento.